El primer año de Humala: conflictos sociales, narcoterrorismo y silencios

Deficiencias y debilidades se evidenciaron en el gobierno nacionalista, las cuales le han pasado la factura al mandatario

El primer año de Humala: conflictos sociales, narcoterrorismo y silencios

RENÉ ZUBIETA (@renezp)
Redacción online

En el primer año de gobierno del presidente Ollanta Humala, se hicieron visibles deficiencias y debilidades en cuanto al tratamiento de conflictos sociales, lucha contra el narcoterrorismo y estrategias de comunicación política en momentos en los que se esperaban pronunciamientos del mandatario.

Justamente, en la reciente encuesta urbana que Ipsos Apoyo elaboró para El Comercio, el 41% de entrevistados expresó que lo peor en el primer año de gobierno era la gestión en conflictos sociales y un 39% se refirió a las muertes dejadas por la lucha contra el narcoterrorismo. Desde la oposición, el vocero fujimorista Rolando Reátegui comentó que esos resultados se debían a la falta de liderazgo, autoridad y comunicación de Humala Tasso.

CONFLICTOS SOCIALES
Las protestas y enfrentamientos en distintas zonas del país han dejado hasta el momento un saldo de 17 muertos). La gestión comenzó con tres conflictos socioambientales por actividades mineras “en Áncash”:http://elcomercio.pe/tag/3049/ancash), Apurímac) y Cajamarca. En noviembre del año pasado, se llegó a acuerdos para solucionar los dos primeros, pero el tercero, el del proyecto Conga, continúa incluso con un segundo estado de emergencia, esta vez en tres provincias. Esta situación –y la vivida en Espinar, Cusco, en donde ya se instaló una mesa de diálogo- ha causado zozobra en el país y en el Gobierno, siendo a su vez un gran reto para los próximos meses.

Al momento, se espera que se oficialicen los representantes del Ejecutivo para el reinicio del diálogo, cuyos facilitadores son los sacerdotes Gastón Garatea y Miguel Cabrejos, quienes ya han sostenido reuniones con las partes involucradas. La postura de Gregorio Santos y dirigentes antimineros es una de las mayores barreras en el proceso de diálogo.

En opinión del especialista en conflictos sociales, Óscar Díaz, el error que ha continuado en este primer año de gobierno es la falta de prevención, pues se ha ido en calidad de “bombero” a apagar los incendios sociales, las protestas, recién cuando estas ya habían desembocado.

También recalcó que el discurso de Humala cuando era candidato, sin duda, le ha costado mucho en su gestión presidencial, por lo que esperaban sus electores principalmente de la primera vuelta. “Solo falta retroceder y ver los videos de la campaña electoral y vamos a ver a un Humala incendiario”, recordó.

En ese sentido, acotó que “el reto inmenso del presidente Humala es explicar, pero eficientemente, didácticamente a esa población, por qué ha optado responsablemente por el apoyo a la actividad privada formal, que es en buena parte de la que estamos viviendo”.

A junio del presente, la Defensoría del Pueblo reportó cinco conflictos sociales nuevos, incluido el protagonizado por docentes del Sutep en varias regiones. Las cifras generales señalan que se contabilizaron 247 problemáticas, de los cuales 169 están activos y 78 se encuentran en estado latente.

Desde el Ejecutivo, una de las últimas decisiones –con la entrada del gabinete encabezado por Juan Jiménez Mayor- ha sido cambiarle el nombre a la Oficina de Conflictos Sociales de la PCM por el de Oficina de Diálogo Nacional, lo que va acorde con la idea del primer ministro de que su gabinete sea el del diálogo.

Díaz consideró que, más que el cambio de nombre, esa oficina debe estar dotada de personal idóneo y capacitado que prepare un plan de prevención y sensibilización. Y aunque saludó que el diálogo sea parte del libreto, dijo que este tiene que darse a tiempo y oportunamente.

El Gobierno debería dar más ejemplos como el de “Quellaveco”:http://elcomercio.pe/actualidad/1441839/noticia-lerner-febres-recomendo-seguir-cajamarca-ejemplo-dialogo-quellaveco.

NARCOTERRORISMO
Aunque ha habido capturas de mandos senderistas siendo la más resaltante la de ‘Artemio’ y rescates como el de los 11 niños en Junín, el Gobierno ha tenido ‘golpes’ provenientes de emboscadas narcoterroristas que han dejado policías y militares muertos.

Uno de los momentos más tensos se vivió entre abril y mayo a raíz del secuestro de 36 colaboradores de la empresa Camisea. Ellos fueron liberados posteriormente, pero durante la denominada Operación Libertad, se produjeron emboscadas que tuvieron un saldo final de 8 muertos) entre policías y militares, desde la capitana Nancy Flores hasta el suboficial PNP César Vilca. Este último estuvo desaparecido con su compañero Luis Astuquillca, quien sobrevivió en la espesura de la selva. Pese a la situación que se vivía, el presidente Ollanta Humala dijo el 14 de abril que se había logrado una “victoria importante e impecable” para el país.

A juicio del analista en temas de narcotráfico y terrorismo Pedro Yaranga, la mayor deficiencia del actual régimen ha sido no poder consolidar un equipo especializado de fuerzas combinadas que conozcan verdaderamente las zonas del VRAE y La Convención.

“Esto es una muestra de que no hay personal especializado como para dirigir. Por ese lado, deberían de haber cambios profundos en el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, que en su mayoría son oficiales en retiro. Me parece que toda la planificación que han hecho en el operativo libertad lo han hecho vía Google y en la práctica, en el terreno, no les ha resultado nada”, refirió resaltando, sin embargo, que en el Alto Huallaga sí ha habido un buen trabajo.

En cuanto al narcotráfico, indicó que tampoco hay resultados claros, debido a que se está trabajando zona por zona y no de manera integral. “En el caso del VRAE han estado clausurando algo más de 30 grifos, que obviamente eran ilegales. Eso estaba bien. Pero han contratado abogados y finalmente terminaron legalizados todos y están funcionando. E igual siguen desviando combustible, insumo para fabricar clorhidrato de cocaína “, comentó.

SILENCIOS PROLONGADOS
Desde sus primeros días de Gobierno, el presidente Humala mostró un estilo de gobernar parco, silencioso, alejado de la prensa. Y es que esto tuvo demasiada notoriedad por las comparaciones con su antecesor, Alan García. Es más, en reiteradas ocasiones ha utilizado las redes sociales para pronunciarse sobre distintos temas o realizar aclaraciones. Además, se ha visto en más de una ocasión cómo evade preguntas de los periodistas.

Las críticas a Humala vinieron en este aspecto, porque su pronunciamiento era tardío cuando había temas en los que era importante saber su posición. Por ejemplo, esto sucedió cuando salió a la luz el presunto tráfico de influencias que protagonizó su ex segundo vicepresidente, Omar Chehade. Dio declaraciones concretas recién al dar su balance sobre sus 100 primeros días. Otra situación de mutismo se vio también respecto a las denuncias sobre supuestas gollerías de su hermano Antauro Humala, preso en la Base Naval del Callao. Otro ejemplo es la demora en pronunciarse sobre los conflictos sociales en Espinar y Cajamarca.

“El presidente Humala no tiene una carrera de político. Él salta de ser un militar en retiro a ser un candidato presidencial. Eso, creo, es una de las razones por las que él no desarrolla una capacidad comunicacional como otros presidentes”, explicó al respecto el analista político Carlos Reyna. Este también apuntó que el ex primer ministro Óscar Valdés fue “otro hombre con serios problemas de comunicación” en sus más de siete meses de gestión.

A su turno, el analista Enrique Bernales coincidió con Reyna en que la formación militar de Humala hace que este tenga un “estilo parco”. Sin embargo, dijo que aunque “los silencios han sido demasiado prolongados”, los viajes del mandatario al interior del país empiezan a demostrar una comunicación más fluida sin que se aparte mucho de su estilo característico.

“No es que esté bien o esté mal, porque son estilos diferentes en un país donde tal vez estamos demasiado acostumbrados a que la palabra del presidente lo resuelve todo, lo cual, a mi juicio, es una grave equivocación, porque expone demasiado a quien finalmente, por la propia Constitución, es la última instancia para la resolución de cualquier situación”, añadió al considerar que hay que respetar el estilo de comunicación de cada gobernante.

COMPLICACIONES FAMILIARES
Como un punto aparte, no cabe duda de que la familia del presidente lo ha puesto en aprietos en más de una ocasión, aunque Bernales destacó que el jefe de Estado ha actuado con discreción ante esas situaciones tensas y difíciles, más que signos que signifiquen una debilidad.

Mientras que solo poco antes de iniciar la gestión, la visita de Alexis Humala a Rusia generó sospechas sobre presuntos negociados de gas, una de las últimas fue protagonizada por Ulises Humala al responder a un artículo de la revista Time. Él afirmó que la verdadera oposición al actual Gobierno no es el fujimorismo ni el aprismo, sino su familia, debido a las diferencias políticas. El hermano mayor del presidente se refirió además en marzo pasado a Nadine Heredia al catalogarla como la copresidenta del país y citó como ejemplo a la dupla Fujimori-Montesinos para afirmar que los cogobiernos “le hacen daño a la democracia”.

El propio padre del presidente, Isaac Humala, lo ha criticado por trasladar a diferentes penales a su hermano Antauro Humala, actualmente recluido en la Base Naval del Callao por el ‘andahuaylazo’, asonada que cobró la vida de 6 personas (4 policías, 2 etnocaceristas). “Ollanta tiene una obligación fraternal con Antauro” ya que este último “es un preso político”, se le escuchó decir. Al mismo tema se refirió su madre Elena Tasso, quien incluso le pidió al presidente visitar a su hermano.

Mientras tanto, desde París, Ima Sumac Humala), hermana del presidente, ha alzado su voz de protesta contra el proyecto Conga y criticado el encarcelamiento de su otro hermano Antauro. ¿Cómo ha reaccionado Ollanta Humala? “Temas familiares, en mi casa”, dijo escuetamente en una ocasión.