¿Qué es el Plan VRAE y por qué no funciona?

Con solo una base policial antidrogas y el creciente acercamiento entre Sendero Luminoso y el campesinado, el panorama es sombrío

¿Qué es el Plan VRAE y por qué no funciona?

HANS HUERTO AMADO @huertoamado
Redacción Online

Si bien la estrategia nacional contra el consumo y producción de drogas corre por cuenta de Devida (Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas) y la lucha contra el terrorismo es ejecutada por la Policía Nacional del Perú y las Fuerzas Armadas (FFAA), existe una estrategia multisectorial que apunta a atacar la diversa problemática del valle de los ríos Apurímac y Ene (VRAE).

El plan VRAE es precisamente un documento de diagnóstico y prescripción a fin de acabar con el cultivo ilegal de la coca, combatir las actividades delictivas derivadas del narcotráfico, así como neutralizar la presencia de los remanentes de Sendero Luminoso (SL) en la zona (enclavada entre Junín, Cusco, Ayacucho y Huancavelica). En suma, mejorar la calidad de vida de las poblaciones del lugar, por decenios dejadas de lado por la administración pública.

El plan cuenta con tres ejes: desarrollo económico y social; seguridad y legalidad (narcotráfico y terrorismo); y comunicación y participación.

Además de Devida, las FFAA y la Policía Nacional, la Presidencia del Consejo de Ministros, al igual que los ministerios del Interior y de Defensa integran la estrategia. Si bien esta ha sido implementada en 2006, el crecimiento del narcotráfico en la zona y las recientes acciones de Sendero Luminoso revelan que pocos son los avances alcanzados con esta iniciativa y su el secretario ejecutivo del Grupo de Trabajo Multisectorial del VRAE, Luis Rojas Merino.

UNA SOLA BASE ANTIDROGAS EN EL VRAE
Desde su inicio, se puso especial énfasis en el segundo componente del plan, seguridad. Sin embargo, el balance es negativo. El especialista en narcotráfico Rubén Vargas dijo a elcomercio.pe que en seis años se han invertido 400 millones soles solo en operaciones, sin contar con el presupuesto de mantenimiento de bases militares y para asesorías extranjeras infructuosas. El saldo viene siendo más de 90 agentes del orden abatidos por el narcoterrorismo muertos y la consolidación de los subversivos en la zona.

A pesar de que la especialización en la lucha antidrogas la tiene la PNP, en el VRAE solo existe una base policial antidrogas, mientras que la lucha contrasubversiva, llevada a cabo por las FFAA, cuenta con 29 bases.

Al respecto, Vargas señala que no el Estado no consideró enfrentar al narcotráfico como el principal problema, sino al terrorismo, con lo que no se dio recursos para que la PNP tuviera más bases. Consideró que además de la base antidrogas de Palmapampa, la PNP necesita al menos dos más, una en Pichari y otra en Boca Mantaro.

Para el especialista en narcotráfico y la problemática del VRAE, Pedro Yaranga, una de las principales obras pendientes de ejecución y comprendidas en el plan VRAE es el asfaltado en Ayacucho de la vía San Francisco y del tramo carretero que corre en paralelo a la margen derecha del río Ene, entre Ayacucho y Satipo. “Es la mejor zona productora de cacao orgánico y ajonjolí, es la que menos produce coca, pero hay presencia terrorista”, dijo a elcomercio.pe.

¿POR QUÉ SL ESTÁ MÁS CERCA AL CAMPESINADO?
Sin embargo, Yaranga opinó que el trabajo más importante a ser ejecutado es la mejora en la oferta de educación y salud del Estado en la zona, pues la desatención sistemática de los gobiernos centrales, regionales y locales solo alimenta el descontento de las poblaciones y las buenas migas que puedan tener con las columnas senderistas en la zona.

“Ni los alcaldes se sienten representantes del Estado”, señala Yaranga, quien detalla que incluso los mandos terroristas extorsionan a gobiernos locales a fin de que se envíen materiales de construcción a determinadas zonas que esperan obras de infraestructura.

Con ello concuerda Vargas al señalar la ausencia de una estrategia para recuperar la economía y organizaciones sociales e insertarlos en circuitos económico legales. Así, se acentúa el divorcio entre gobierno central y regionales/locales. Prueba de ello es que en algunas zonas del VRAE aún no empieza el año escolar y sus postas médicas son solo locales vacíos, señala Vargas.

Y a falta de Estado, Sendero copa el vacío político. La meta que se proponía el grupo subversivo en los ochentas hoy es alcanzada de forma distinta. SL, con clara estrategia política para Vargas, “ha cerrado esa brecha que separaba al PCP de los campesinos”. “Para Abimael Guzmán, los campesinos eran clase lumpen y por eso los asesinaban con sevicia. En cambio ahora ’José’ (el líder senderista Víctor Quispe Palomino) los defiende, se ha acercado a ellos, les presta asistencia como no lo hace el Estado. Hasta manda construir losas deportivas y comprar medicamentos para ciertas zonas”, indicó.

REGIÓN AUTÓNOMA
El esquema como tal no funciona. La instancia de coordinación multisectorial que constituye el plan VRAE y su secretario Luis Rojas carecen del respaldo político necesario, asegura Rubén Vargas.

Quizás la respuesta pueda constituir la formación de una autoridad autónoma para el VRAE, como propone Vargas, a fin de ejercer plenos poderes y responsabilidades sobre los problemas endémicos en la zona: “El gran problema es que el VRAE ha sido visto como el patio trasero de las regiones que lo integran”.


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