¿Por qué salió Soberón de Devida y cuál es el nuevo panorama de la lucha antidrogas?

Sin avances ni estrategias, desencuentros con primer ministro precipitaron nombramiento de Carmen Masías

¿Por qué salió Soberón de Devida y cuál es el nuevo panorama de la lucha antidrogas?

HANS HUERTO AMADO @huertoamado
Redacción online

Sin duda, con el cambio de gabinete ministerial y la presidencia de este en Óscar Valdés, una nueva dirección en la lucha antidrogas ha sido una consecuencia natural. El otrora asesor de cocaleros, Ricardo Soberón, que había asumido con el nuevo gobierno la jefatura de la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas – Devida, fue remplazado por la psicóloga de Cedro, Carmen Masías Claux. Y la designación de esta, a diferencia de la de su antecesor, ha levantado menos polvo.

Desde el Congreso, se ha resaltado la inacción y hasta el retroceso durante el segundo semestre de 2011 en la lucha antidrogas en el Perú. De ahí que el especialista en temas de narcotráfico, Rubén Vargas, señaló a elcomercio.pe que la designación de Masías marca “un giro importante” en la concepción de la lucha antidrogas desde el Ejecutivo. Vargas calificó a Masías de “persona realista” y una “profesional que conoce bien el tema de la lucha contra el narcotráfico”.

Sin embargo, otra es la opinión, naturalmente, del líder de la Confederación Nacional de Productores Agropecuarios de las Cuencas Cocaleras del Perú (Conpaccp), Serafín Luján. Esta agrupación de campesinos de más de 15 cuencas cocaleras a nivel nacional, y con la cual la nueva jefa de Devida deberá dialogar, lamentó que se haya cortado el proceso de acercamiento que se vino realizando con el entonces titular de la PCM, Salomón Lerner Ghitis, y con Soberón. “Se estaba diseñando un plan de lucha contra el narcotráfico y contra los insumos químicos y en ver los puestos aduaneros por donde sale la droga, con Lerner y Soberón estábamos viendo este trabajo en conjunto”, dijo Luján a elcomercio.pe._

Lo cierto es que en la segunda parte del 2011 no hubo avances claros a fin de combatir el tráfico de drogas pues tampoco hubo claridad en la definición de una estrategia. Con Soberón se tomó la cuestionada medida de detener la erradicación de cocales en algunos operativos; ello fue desautorizado a los pocos días por el entonces ministro Salomón Lerner, ante lo cual Soberón debió aceptar que la erradicación era política de Estado y como tal debía continuar.

“Con Valdés la situación ha cambiado, ahora es peor. Presagiamos que (el nombramiento de Masías) no va a traer nada bueno porque ella ha sido funcionaria de Cedro y ha sido asesora de ONGs en contra de la hoja de coca, además es aliada de la embajada norteamericana”, señaló Luján.

Para Vargas, más bien, el panorama es alentador porque Soberón pretendía establecer “una estrategia intentando favorecer a un sector social donde se desempeñó como asesor” y que más bien con el ahora ex jefe de Devida “2011 fue un año perdido”. Soberón y Luján tienen una “tara ideológica, extremista de izquierda, que disfrazan con discursos en defensa del medio ambiente, de la hoja de coca y a todo lo que significa occidente o EE.UU. lo consideran una especie de contaminación”, opina Vargas.

En suma, el cambio de dirección del Ejecutivo —para algunos presunta militarización, para otros derechización o moderación para otros tantos— ha tenido que ver con la salida de Soberón, cuya posición sobre la hoja de coca estaría en las antípodas de lo que busca el gabinete Valdés.

El diálogo con la Conpaccp con el Ejecutivo, más allá de los cambios de autoridades, sin duda debe concretarse si el Ejecutivo pretende sofocar latentes conflictos sociales. Luján ya anunció que el 18 de enero, en Lima, reunido con otros líderes cocaleros, buscará reunirse con la flamante jefa de Devida.