Ricardo Giesecke: "No soy antiminero, pero me opongo al abuso"

El ex ministro del Ambiente dijo que Yanacocha sembró varios vientos y hoy cosecha tempestades. Confía en que Ollanta Humala actuará con inteligencia

Ricardo Giesecke: "No soy antiminero, pero me opongo al abuso"

MILAGROS LEIVA GÁLVEZ
El Comercio

Experto en temas ambientales, Ricardo Giesecke sigue diciendo su verdad sobre el proyecto Conga. Aunque le duela a la minera, el ex ministro del Ambiente dice que deben entender que con prepotencia no se logrará ningún acuerdo.

En el tema de Conga usted puso el dedo en la llaga. Recuerdo que Herrera Descalzi, el ex ministro de Energía y Minas, dijo que el estudio de impacto estaba bien y usted salió a decir que no era verdad.
El proyecto Conga no existía en la mente de nadie cuando Ollanta comienza a gobernar. Nos enteramos a los primeros cien días. El 2 de noviembre los alcaldes de Celendín, Bambamarca y otros anexos tenían un plazo de huelga corriendo y decían que nadie les hacía caso, cuando llegamos a Cajamarca nos dijeron que Yanacocha quería desaparecer sus lagunas y yo no podía creerlo. Me invitaron a ver la laguna El Perol y Azul, y fuimos con los ministros de Agricultura y de Energía y Minas. Me dio mala espina que al helicóptero subiera Darío Zegarra, el gerente de Relaciones Comunitarias de Yanacocha. Cuando llegamos a El Perol, había como ocho mil personas.

¿Como ocho mil personas?
Así como te digo. También estaban Benavides y Santa Cruz, de Yanacocha; y al otro extremo, Santos y los alcaldes con los que habíamos quedado en encontrarnos. Eran cinco contra ocho mil. Era obvio que todo estaba montado por Yanacocha.

¿Cree que el apoyo de las 34 comunidades aledañas es montaje?
No, puede ser real, pero tiene un interés concreto. La minera les ha dado créditos para que compren equipos y luego participen como subcontratistas. Es una forma de coaccionar, hasta cierto punto.

¿O de incluir?
En Canadá la comunidad tiene todo el apoyo del Estado, que paga el estudio ambiental, la consultoría más el bufete de abogados; a la hora de negociar se habla de igual a igual y no es una situación dispar. En el Perú tenemos 350 conflictos, de los cuales 300 son socioambientales, algo que no está caminando bien. ¿Crees que la gente de Yauyos sabía que se iba a construir la central de Platanal? No tenía ni idea. Es como si alguien quisiera poner una explotación frente a tu casa y tú ni enterada. Por eso la consulta previa.

¿Yanacocha debe seguir o no?
Si hace las cosas bien, ¿por qué no? No soy antiminero, pero me opongo al abuso. Recuerda el temor que tienen de perder el agua, las lagunas son parte de sus vidas, de sus ancestros, a nadie se le ocurre tomar el pH para ver si se destruye.

¿Para usted es una locura saber si una laguna está contaminada?
Para mí es una locura analizar una laguna para luego deshacerme de ella, porque, ojo, no es el único servicio ambiental que presta, hay un tema de humedad, de pastos, de ecosistema alrededor. No es que pongo un reservorio y ya está.

¿Y dónde queda el tema teísta?
Eso también importa, recuerda que el Quilish es considerado un apu. Debajo de la laguna hay oro, pero si no les interesa a los pobladores que desde hace milenios habitan cerca de la laguna, ¿cómo de la noche a la mañana vienes a decir que por una concesión te la puedes tirar abajo?

Usted dijo que el daño en la cabecera de la cuenca es irreversible…
Si se hace como plantea Yanacocha, es irreversible. ¿Pero qué pasa si se hace de otra manera? Se harán dos tajos enormes de casi 170 metros de profundidad y toda esa tierra la tienes que procesar. ¿A dónde? En esas lagunas…

Dos lagunas servirían para el oro, las otras dos para el desmonte…
Es la idea, ¿y por qué en simultáneo? ¿Por qué no empezar con una y usar la otra para el desmonte y cuando se termine volver a empezar y así se salvan dos lagunas y no se tocan? La respuesta es que el proyecto tiene rentabilidad terminal. ¿Invertirías 4.800 millones de dólares para tener 9% de rentabilidad? Yo no invertiría ni diez mil. Yanacocha está acostumbrado a hacer las cosas como les da la gana .

Santos y Saavedra también están muy cerrados, ¿o no?
Ellos suelen decir: conocemos a Yanacocha, siempre hacen lo que le da la gana y salen con su gusto desde hace 20 años, ellos se sienten el último eslabón de la cadena. No hay que mentir, así han funcionado las cosas. Cuando yo fui a ver la laguna Azul sin avisar, partí por carretera y cuando llegamos a Hierba Buena vi la primera tranca sobre la carretera regional que le pertenece a Yanacocha, ellos deciden quién pasa y quién no. Manejan el tránsito.

Pero la carretera es de todos los peruanos, tenemos tránsito libre.
Eso sucede. Piden documentos y todo. Así ha sucedido durante los últimos años. Es el colmo, pero eso pasa. Yo me reuní con los directivos de Yanacocha y les dije lo que pensaba. ¿Por qué tirarse abajo las lagunas y los bofedales y encima dicen que veinte años después se armarán bofedales? ¿De cuándo aquí se puede? No conozco experiencia de humedales reconstruidos en zonas altoandinas.

¿Entonces no le parece construir los reservorios?
Yo pedí salvar por lo menos dos lagunas. Les dije: ¿Por qué no construyen desde ya el reservorio y sueltan agua ni bien empiece la sequía? Imagínate a la gente feliz, así se negocian las cosas. La gente no tiene por qué creer en la buena voluntad de Yanacocha con todas sus historias de contaminación. No puede ser que afectar lagunas y bofedales sea impacto mediano o bajo. Tiene efectos graves, es como hacer una operación en la cabeza, por favor.

¿Qué le contestaron?
Les dijimos todas las observaciones y ellos dijeron que todo estaba resuelto, y no era así, yo sentí que nos tomaban el pelo y paramos todo. Hicimos nuestras observaciones y se las llevé al primer ministro Lerner y cuando él leyó dijo que eso causaba indigestión. Así como estaba Conga, no podía ser y se lo dije al presidente Humala. Yanacocha se dio cuenta de que no podía convencernos por más que entregue mil páginas. El presidente Humala también se quedó sorprendido. Nadie puede dejar pasar lo que dicen inicialmente, creo que Conga va, pero no como quiere Yanacocha.

Algunos dicen por qué se preocupa si la laguna está contaminada.
Es gente que vive lejos de la laguna y que nada tiene que ver en este asunto. A mí me interesa la gente de la zona, no se puede decidir su vida simplemente porque un perito dice sí, hay que crear un puente para que entiendan que puede ser posible y que incluso el cambio climático los dejará sin agua y un reservorio puede ser la solución. El tema pasa por dejar la prepotencia.

¿Qué le dijo el presidente Humala después de su informe?
Cuando se cambió el Gabinete me llamó, él ya había tomado la decisión de detener Conga por olfato y me pareció bien porque la nariz nunca engaña. Yo siempre lucharé por el medio ambiente y hemos dejada abierta una discusión que nunca se había producido en el Perú: hay que revisar los estudios de impacto ambiental, las certificaciones, por qué la gente no lo acepta. Ha existido un abuso y ha explotado, el gobierno de García ha sido propiciador de las inversiones a costo de pasarle con aplanadora a todo el mundo. Conga surge con García, el estudio ambiental es presentado en marzo y en octubre se valida.

¿Eso está mal? ¿Fue muy rápido?
Eso es un récord Guinness. Los estudios de impacto duran entre 30 y 45 meses. ¿Por qué tanta rapidez?

¿Hubo plata por lo bajo?
Mi nariz me dice que hubo algo raro. Entregaron un estudio de 25 mil páginas y el Ministerio de Energía y Minas contrató a terceros para estudiar el informe porque no tenía gente. ¿Quién pagó la revisión? Yanacocha. No se pasen pues. Cortaron esquinas por todas partes.

¿Engañaron al presidente García o sabía todo y se hizo el sueco?
Él quiso sacar Conga por la inversión, eso digo pensando bien.

¿Y pensando mal?
Yanacocha le dijo: ya pues presidente, ayúdenos.

¿Le apenó irse del gabinete?
Sí, porque era un gabinete de lujo, estuvimos en la conformación de este Gobierno. Hoy tenemos ministros que no votaron por Ollanta.

¿Qué le parece el ministro Valdés?
Tengo un problema personal con él. Creo que no es tan capaz como lo pintan.