(Editorial) Autogol

El salvavidas que el Gobierno lanzó esta semana a los clubes tiene hueco: crea todas las condiciones para que nunca se reforme su crónica problemática

El Gobierno ha emitido un decreto de urgencia a fin de salvar al fútbol profesional, prohibiendo a los acreedores de los clubes liquidarlos para ejecutar sus deudas. Sería una buena noticia, si fuera verdad que se está salvando al fútbol. Lo que se está salvando, sin embargo, es al sistema perverso que lo ha sumido en el desastre en el que hoy se encuentra. Y al Gobierno, de paso, de la mirada pública, ahora que se ha puesto a mudar Antauros.

El salvavidas que el Gobierno lanzó esta semana a los clubes tiene hueco: crea todas las condiciones para que nunca se reforme su crónica problemática. Lo que los clubes necesitan no es solo cambiar a sus dirigentes, sino cambiar los incentivos bajo los que hoy operan irresponsablemente estos y los asociados encargados de elegirlos y fiscalizarlos. En cambio, lo que se ha logrado es enviar el mensaje de que, sin importar lo que hagan estas organizaciones en el futuro, no tienen motivos para preocuparse por gestionarse responsablemente porque el Estado no las dejará quebrar. Lo que ha hecho el Gobierno es declarar que en este partido nadie saldrá perdedor, pretendiendo al mismo tiempo que los jugadores den todo en la cancha. No importa a estos efectos que los dirigentes pierdan sus puestos: los ‘dueños’ de las asociaciones (los asociados) ya saben que el Estado no los dejará perderlas. Talentosa manera de ‘salvar’ al fútbol.

Por si lo anterior fuera poco, el decreto es una legalización más de la peruanísima práctica del perro muerto, mediante la que se perdona sin empacho a los incumplidores, sin importar que los acreedores cobren tarde, mal o nunca. Esto, aunque ‘los acreedores’ seamos todos los peruanos encarnados en la Sunat, la principal estafada con esta norma.

Es lamentable también el poco respeto por la Constitución que el Gobierno demuestra con este discriminador y ‘urgente’ decreto. ¿Por qué favorecer al fútbol frente a otras actividades económica o culturalmente importantes? ¿Por qué, por ejemplo, las asociaciones culturales sí pueden quebrar?

La Constitución además establece que el Gobierno solo puede dictar decretos de urgencia cuando se trate “de materia económica” y lo requiera “el interés nacional”. Así, el decreto de urgencia del Ejecutivo se justifica diciendo que el fútbol tiene “un impacto económico muy significativo” en el Perú. No entendemos qué cifras ha revisado el Gobierno, pues el fútbol mueve al año solo alrededor de US$30 millones. ¿Esa suma lo vuelve de significativo interés económico nacional? ¿Nos están hablando en serio? Mañana, entonces, podríamos tener un decreto de urgencia para ‘salvar’ la ropa de diseño español si llega a atravesar problemas, pues la Boutique Zara ha facturado US$1 millón en una semana.

La verdadera historia, por supuesto, es que el Gobierno salva al fútbol porque quiere colgarse de su popularidad. Los ciudadanos, en el lugar de caer en un juego y aplaudirlo, deberíamos indignarnos. Pan y circo es una forma de tratar de tontos a quienes no se respeta. ¿Vamos todos a aplaudir a los ‘salvadores’ del fútbol mientras siguen llenando de privilegios al preso que mató a cuatro de nuestros policías y que sin embargo, solo durante este Gobierno ha podido salir cuatro veces de la cárcel al hospital/hostal militar? No nos engañemos: ni se le está salvando ni se trata del fútbol.