(Editorial) Por un crecimiento sostenible e inclusivo

El 2010 cierra con un halo de optimismo en el frente económico. El Ministerio de Economía acaba de lanzar una proyección de cierre de año que ubica la tasa de crecimiento del PBI en cerca del 9%, con lo cual supera expectativas propias y ajenas.

La satisfacción es justificada, pero solo parcialmente. El que la economía crezca 9% puede explicarse de distintas maneras. Una nos lleva a recordar que el 2009 la economía creció 1%, lo que establece una base comparativa muy baja. Por ello, la estimación para el próximo año es menor –se espera un crecimiento de un 6%–, no por una desaceleración económica, sino porque la base 2010 será más difícil de superar, aunque más cercana al ritmo al que debe apuntar el país.

Ahora bien, más allá del efecto estadístico, hay cosas que destacar, como el mayor gasto público y, lo que es muy importante, la inversión privada ha retomado la viada y ha aprovechado el fortalecimiento de la demanda interna y la expansión de la clase media. Además, sectores como manufactura y construcción han tenido desempeños excepcionales, como destacamos en nuestro suplemento Día_1, mientras que otros han mostrado una capacidad de resistencia difícil de prever.

Sin embargo, para dar sostenibilidad a este crecimiento, debemos emprender las grandes reformas que aún se miran de reojo, y que involucran la educación, la salud, la inclusión económica y el alivio a la pobreza. Además, la innovación y tecnología, justicia y gobernabilidad. Se ha avanzado algo, pero queda mucho por hacer para que este crecimiento sea inclusivo, descentralizado y redistributivo, aspectos que tienen que ser abordados urgentemente por los candidatos presidenciales en debates y programas articulados, sin distraerse en cuestiones adjetivas.