(Editorial) Exportando mitos

La economía se está diversificando gracias precisamente a la eliminación de medidas proteccionistas. Si queremos acelerar ese proceso hay que empezar por profundizar la libertad en la economía

La conversación de una hora y media del Presidente Ollanta Humala con la canciller alemana Angela Merkel y su discurso en el Parlamento europeo muy bien recibido, sin duda ayudará a que el acuerdo de libre comercio con la Unión Europea se apruebe. Estas son muestras elocuentes de la importancia que el mundo le empieza a dar al Perú.

El presidente también aprovechó muy eficazmente varias ocasiones para invitar a los inversionistas europeos a invertir en nuestro país. Pero esta vez agregó un matiz: que lo bueno sería que las inversiones llegaran al sector industrial, y no solo a los sectores primarios. Explicó que el Gobierno Peruano va a impulsar un fuerte proceso de industrialización. Esto porque la minería, si bien genera ingresos, no provee empleo y no podemos depender solo de la exportación de materias primas, que eventualmente se agotarán.

Tiene razón el presidente en que el país debe diversificar más su economía y está muy bien que busque atraer inversiones. Pero creemos que lo haría mejor si dejara de lado algunos prejuicios que pueden inducir a decisiones equivocadas.

Como ya hemos resaltado en esta página, la minería actual genera empleo directo e indirecto, compra bienes y servicios en la región y en el país, dinamizando sectores agrícolas, alimentarios, hoteleros, transportistas, de construcción, bancarios e industriales de diverso tipo. Pero, además, la minería genera industria, que es toda aquella que la abastece, principalmente de equipos y máquinas. La industria metalmecánica, por ejemplo, ha tenido un desarrollo muy importante en los últimos quince años y solo el año pasado exportó US$700 millones en equipos. Si queremos industrializar el país, lo natural es hacerlo a partir de un impulso mucho mayor aun a la minería, que también irá desarrollando valor agregado en la metalurgia y la joyería.

No hay mito más arraigado que el que repite que el modelo de crecimiento adoptado a partir de los noventa ha ‘re-primarizado’ la economía. En realidad, nunca han crecido tanto nuestras exportaciones no tradicionales como en estos veinte años. Antes, en la era del proteccionismo industrial, esas exportaciones casi no existían. Allí si éramos primario exportadores. Entre 1994 y el 2010, las exportaciones de materias primas crecieron, en volumen (no en precio), a una tasa promedio anual de 6%, por la reanudación de la inversión minera luego de tres décadas de estancamiento. Pero las exportaciones no tradicionales aumentaron, entre esos años, a una tasa anual promedio de 17%; es decir, a una velocidad casi tres veces mayor que las tradicionales.

La economía se está diversificando gracias precisamente a la eliminación de medidas proteccionistas. Si queremos acelerar ese proceso hay que empezar por profundizar la libertad en la economía. Eso es lo que ha permitido que las personas y los factores se junten en tan venturosos emprendimientos. Lo último que se requiere es poner trabas burocráticas, encarecer o volver más rígidos los contratos laborales con propuestas como la emanada de la comisión de laboralistas, o amenazar desde el Congreso con suprimir los contratos temporales de trabajo sin los cuales las exportaciones de confecciones, por ejemplo, no serían viables. Estas últimas han empezado a disminuir en volumen debido a la pérdida de competitividad que ha significado el incremento forzado y arbitrario del salario mínimo. Esto ha afectado sobre todo a la cadena de abastecimiento de esa industria compuesta por pequeños productores que se han visto obligados a subir sus precios.

Hay que celebrar, entonces, las declaraciones del presidente Humala en Europa y su intención de promover la industrialización del país. Pero hay que tener, a la vez, mucho cuidado con seguir difundiendo mitos como que nuestra economía se ha ‘re-primarizado’. Ya bastantes problemas trae que se difunda este mito en el país como para que, encima, ahora decidamos exportarlo.