(Editorial) Garantizar trasplantes de médula

La leucemia es el cáncer más frecuente en niñas y niños peruanos menores de 14 años. El tan celebrado Seguro Integral de Salud (SIS) no cubre, sin embargo, el tratamiento oncológico para estos casos y el único lugar donde practican estos trasplantes –si se halla un donante compatible– es en el hospital Rebagliati. Allí los pacientes deben esperar su turno, siempre y cuando dispongan de otros seguros o recursos económicos suficientes para afrontar los costos de un procedimiento, que rebasa los 50 mil dólares.

El Perú está muy rezagado en investigación científico-tecnológica. Y los temas médicos no son una excepción. Esto lleva a que el Estado no pueda garantizar a los ciudadanos el ejercicio pleno del derecho al acceso a los servicios de salud y menos atender adecuadamente las necesidades de enfermedades tan penosas como el cáncer. Ello afecta principalmente a los más excluidos y humildes, especialmente a los niños y niñas, ese grupo humano al que llamamos el futuro del país.

En este contexto, es lamentable que nuestro país no cuente con un centro de trasplantes de médula ósea y que sean voces solitarias, como la de la señora María Teresa Dulanto Guinea, las que se alcen y, amplificadas por los medios, lleven a las autoridades a tomar conciencia de su obligación. Naciones latinoamericanas, como Argentina, han desarrollado con éxito el llamado banco de médulas para facilitar los trasplantes, el único tratamiento que puede curar la leucemia y otros tipos de cáncer. Para los compatriotas que sufren esta enfermedad, muchas veces la única esperanza está en el extranjero, pero viajar para recibir tratamiento es inaccesible para la gran mayoría.

La desidia con que los sucesivos gobiernos han tratado la iniciativa del Centro de Trasplantes de Médula, del Instituto de Enfermedades Neoplásicas (INEN) es significativa. Se aduce que no hay presupuesto. ¿Hasta cuándo el Estado eludirá su responsabilidad, trasladándola de modo facilista a las campañas de solidaridad de la comunidad y de persistentes personas?

¿Qué se necesita? La señora Dulanto lo viene explicando hasta el cansancio: instalar en el INEN el Centro de Trasplantes de Médula, orientado principalmente a los sectores pobres que no pueden asumir el costo de estas operaciones. No puede condenarse a quienes padecen leucemia a tratamientos de quimioterapia y radioterapia, cuando lo que requieren es un trasplante.

Las ventajas son mayúsculas. Un centro de este tipo puede convertirse en un servicio de referencia, de investigación local y hemisférico. Con el apoyo de universidades nacionales y extranjeras, podría disponerse de un banco de datos suficiente para evaluar las compatibilidades de los donantes al amparo de la Ley de Trasplantes, y de paso nuestras autoridades darían la señal de no ser indolentes frente al terrible sufrimiento de los electores y sus familias.