(Editorial) La libertad de prensa en Internet

El desarrollo que han cobrado Internet, las redes sociales y demás recursos virtuales en América Latina es notorio y destacable; en el periodismo, las nuevas tecnologías no solo han revolucionado la entrega de información, que ahora está disponible en tiempo real, sino contribuido a que cualquier persona –y no solo el periodista– goce del derecho de expresarse libremente y ejerza su ciudadanía.

El problema es que, como todo medio de comunicación, también en Internet se están repitiendo algunas prácticas negativas que el periodismo tradicional no ha superado, como por ejemplo las censuras y amedrentamientos provenientes de quienes piensan que así pueden frenar la libertad de los cibernautas a informar, denunciar y opinar sobre la realidad que los rodea.

Sin embargo, así como el periodismo responsable siempre ha enfrentado las amenazas vengan de donde vengan, resulta alentador que los nuevos informadores digitales no solo hagan valer sus derechos fundamentales, sino que en ese esfuerzo contribuyan con la defensa de asuntos gravitantes y de relevancia social.

Es el caso de la famosa bloguera cubana Yoani Sánchez, quien, con toda justicia, acaba ser honrada heroína de la libertad de prensa en el mundo, distinción que desde hace 60 años entrega el Instituto Internacional de la Prensa (IPI) para premiar a quienes valientemente han dicho No al abuso y la amenaza.

La joven licenciada en Filología, como señala en su blog Generación Y (www.desdecuba.com/generaciony), reside en La Habana y desde hace tres años combina su pasión por la informática con su trabajo en el Portal Desde Cuba (www.desdecuba.com). Poder comunicarse con sus compatriotas y el resto del mundo es una lucha diaria que debe sortear para conectarse a Internet. En principio, el gobierno castrista le bloqueó el acceso a su blog, por lo que tiene que acudir a hoteles y cibercafés para enviar sus textos a amigos en el extranjero que cuelgan sus noticias y comentarios desde una página web alojada en Alemania. El gobierno de su país sabe lo que hace y la vigila. Es el lenguaje de la opresión más vil: aquella que te limita y, al mismo tiempo, te hace sentir esa presión. Por todo ello, Yoani Sánchez, “representa un futuro en el que el poder de Internet podrá utilizarse para promover la libertad de expresión”, como bien señala la directora del IPI, Alison Bethel McKenzie.

No sabemos hasta cuándo la arriesgada bloguera cubana deberá bregar contra lo que ella llama los dos muros de la censura. De un lado, la interna, del gobierno castrista que prohíbe el acceso masivo a la red de redes o lo encarece para disuadir a sus usuarios; del otro, la que enarbolan ciertos servicios digitales cuando excluyen a los residentes en Cuba de Internet.

Es positivo que hoy existan más personas como Yoani, comprometidas con el uso responsable de las nuevas tecnologías y la defensa de derechos inalienables, aunque ello implique jugarse la vida. Así como el IPI, otros gremios deben brindarles su respaldo. La Sociedad Interamericana de Prensa, por lo pronto, se alista a abordar estos problemas en el seminario Democracia Electrónica y Libertad de Expresión en Internet, que se realizará en Lima el 28 y 29 de este mes. Los periodistas se modernizan, pero necesitan protección, sobre todo de un sistema democrático que garantice, promueva y proteja la libertad de expresión.