(Editorial) Más que paños fríos

No seamos ilusos. Hay pocas posibilidades de que el presidente regional de Cajamarca quiera sentarse a dialogar seriamente sobre la viabilidad del proyecto Conga

En una reciente declaración a Canal N, el presidente Humala confirmó que monseñor Miguel Cabrejos participará como facilitador del diálogo en Cajamarca a fin de ponerle “paños fríos” a la situación. Así, sugirió el presidente, se podrán exponer de manera transparente los argumentos para llevar adelante el proyecto Conga. El Gobierno, de esta manera, ha mostrado su intención de tender un puente para acercarse a los opositores del proyecto minero y poder resolver el conflicto sin recurrir a la violencia.

Ya que el puente está tendido, vale la pena reflexionar sobre quién se encuentra en la orilla opuesta del gobierno del señor Humala, por lo menos para ver si es que existe alguna esperanza de que se anime, finalmente, a intentar cruzarlo.

Recordemos: originalmente las protestas encabezadas por el señor Santos tenían como supuesto fundamento que las lagunas en cuestión eran fuentes primarias claves para el sistema de la cuenca, a pesar de que el estudio de impacto ambiental (EIA) demostraba lo contrario. A raíz de ello se llevó a cabo un peritaje internacional realizado por técnicos independientes con hojas de vida intachables, que no solo concluyeron que el EIA estuvo bien realizado, sino que luego del proyecto habría incluso más agua en la zona gracias a los reservorios que construiría la empresa. Después de conocerse los resultados de este informe (y luego de que el Gobierno exigió a la minera que ofrezca beneficios adicionales a la población más allá de lo que establecía la ley), el señor Santos se sinceró y, abandonando la excusa ambientalista, declaró que se trataba de una “lucha política” que se levantaba por un “cambio de Constitución”.

No seamos ilusos. Hay pocas posibilidades de que el presidente regional de Cajamarca quiera sentarse a dialogar seriamente sobre la viabilidad del proyecto Conga pues su objetivo, según sus propias declaraciones, es cambiar el modelo económico, lo cual pasa por prohibir la minería. Y más de una vez ha mostrado el señor Santos que está dispuesto a utilizar cualquier medio que sea necesario para lograr este fin. Ya secuestró su propia ciudad encabezando bloqueos de carreteras cuya enorme factura han pagado los propios cajamarquinos. Asimismo, ha pedido la ruptura del orden democrático y la deposición del jefe de Estado. Y no tiene vergüenza en utilizar las muertes de nuestros compatriotas para hacer populismo, como demostró convirtiendo en un espectáculo el cortejo fúnebre de uno de los fallecidos en Celendín cuyo ataúd llevaba un letrero que sostenía: “Conga es inviable”.

No obstante, siempre que se mantenga firme en hacer cumplir la ley, la decisión del señor Humala de tender un nuevo puente ha sido muy acertada. La intervención de monseñor Cabrejos puede darle un respiro al conflicto y generar una oportunidad para que el Gobierno comunique a la población las verdaderas ventajas del proyecto minero. Y es que el error del Gobierno en todo este tiempo es no haber sido capaz de desarrollar mecanismos para acercar a la población y explicarle la verdad del asunto.

Si el presidente Humala tiene éxito en esta tarea, solo le quedarán dos opciones al señor Santos. La primera, cruzar el puente que le ha tendido el Gobierno y aceptar la ejecución de Conga. Aunque para esto necesitaría de un profundo ejercicio de sensatez (de la que ha mostrado carecer) que lo convenza de que no tiene ningún derecho a romper el orden constitucional ni de incitar a la población a la violencia, menos aun utilizando mentiras. La segunda, buscar una excusa para destruir el nuevo puente, evidenciando (otra vez) sus verdaderos intereses, que no son ni el diálogo, ni el agua, ni Cajamarca; sino cambiar la Constitución a su antojo e ignorar el Estado de derecho.

Monseñor Cabrejos, por tanto, no es el único que tiene una tarea enorme por delante. Si bien él va a cumplir el importante rol de facilitador que legitime y transparente la verdad sobre Conga, el Gobierno debe trabajar muy duro en comunicar a la población su posición y desmentir a los manipuladores. Si no logra esto y simplemente confía en que la situación se solucionará solo con los “paños fríos” que traiga monseñor, cometerá un error terrible. El mismo de un padre que viendo a su hijo con fiebre cree que lo curará con un paño húmedo en la frente y pasa por alto el grave peligro que supone el virus que ha asaltado su cuerpo.