Editorial: los migrantes en la agenda pendiente de EE.UU.

Resulta incongruente que la suscripción de acuerdos de libre comercio no garanticen un mejor trato hacia los extranjeros

La situación migratoria de las comunidades latinoamericanas en Estados Unidos es un tema largamente postergado en la agenda de ese país. Lo sucedido en Arizona, donde recientemente se aprobó una ley que obliga a la policía local a arrestar a cualquier persona que parezca ser un inmigrante indocumentado, solo ha puesto en evidencia la falta de una política que aborde el problema de fondo; porque lo que existe ahora solo apunta a criminalizar a los involucrados.

En este contexto, el incidente que protagonizó esta semana la pequeña Daisy Cuevas —cuya madre es una peruana indocumentada— en el encuentro que sostuvo con Michelle Obama, debería trascender al anecdotario y servir de estímulo para impulsar una toma de conciencia en la Casa Blanca sobre las incoherencias del actual sistema migratorio.

Hasta el momento, el presidente Barack Obama ha criticado la improcedencia de la polémica ley de Arizona, porque en principio autoriza medidas que son atribuciones del gobierno federal. Sin embargo, no debería cejar en su esfuerzo por aprobar una reforma integral que vele por los intereses del pueblo estadounidense y también por los de aquellos migrantes que desde hace décadas radican en ese país, donde han nacido sus hijos y al que contribuyen dignamente con su trabajo y sus impuestos. Hacerlo sería honrar la amplia normativa internacional incluyendo la Declaración Universal de Derechos Humanos,que garantiza el respeto al libre tránsito, la igualdad ante la ley y el rechazo a toda práctica discriminatoria.

Evidentemente, EE.UU. tiene la autonomía suficiente para decidir qué es lo que les conviene a sus ciudadanos. No obstante, los sondeos de opinión revelan que muchos estadounidenses extrañan una reforma legal que no impida a los extranjeros vivir en un país que, históricamente, es producto de la migración.

El presidente Obama se ha comprometido a vigilar que la nueva Ley de Inmigración no se convierta en un abuso; pero, en la práctica, no se descartan excesos contra de la comunidad hispana. Por ello, el Perú debería revisar sus políticas hacia los connacionales, más aun cuando se anuncia la aplicación de una sistemática campaña de deportaciones en Arizona y otros estados, con las consecuencias que eso implica.

Probablemente, podrá argumentarse en el sentido de que el tema de la migración ilegal, así como la lucha contra el narcotráfico, son dos de los asuntos más importantes en la agenda estadounidense hacia América Latina que siguen pendientes. Pero incluso en el delicado tema de las drogas se ha llegado a coordinaciones efectivas entre ambos bloques que, sin embargo, han brillado por su ausencia en el caso de los inmigrantes.

Resulta incongruente que la suscripción de acuerdos de libre comercio no garanticen un mejor trato hacia los extranjeros. Allí está el caso de México y ahora el nuestro; eso sin contar con los peruanos en España, Italia, entre otros países de la UE, con la que el Perú espera suscribir un TLC.

Por eso, haría bien el Gobierno Peruano en ir al fondo del asunto. La inocencia de la pequeña Daisy Cuevas puso el tema en el debate público. Al Estado le toca actuar: proteger a sus connacionales, a los que solo se les convoca en elecciones.