Editorial: La necesaria revisión del programa Vaso de Leche

Cada vez salen a la luz más irregularidades en torno al programa del Vaso de Leche, creado para asegurar la provisión de este alimento fundamental a niños y ancianos de escasos recursos, lo que demanda la necesaria revisión de procesos y responsabilidades.

Es lo que corresponde, por encima de cualquier agenda política o electorera. Y, es lo que sugiere el Banco Mundial (BM), luego de presentar su informe “Mejorando el proceso de adquisiciones y suministros para fortalecer la eficacia nutricional del programa Vaso de Leche”, tras evaluar a 14 municipios de todo el país.

En las últimas semanas varios reportes periodísticos daban cuenta de que en varios distritos el programa había sido pervertido, y hasta corrompido, por dirigentes de algunos comités, que repartían leche a personas cuyo perfil no correspondía a los beneficiarios del Vaso de Leche. En tanto, a pocas cuadras se dejaba sin este alimento a pobladores en clamorosa necesidad, lo cual resultaba indignante e intolerable.

De acuerdo con el reporte del BM, de mejorar el proceso de adquisiciones de insumos, se ahorrarían unos S/.97 millones y, si en vez de leche evaporada se prefiere la fresca, se podrían economizar hasta S/.150 millones más, aunque esta alternativa presenta algunos problemas adicionales.

Yendo un poco más al fondo, se advierte sobre una serie de vicios que deben ser corregidos. Por ejemplo, persiste la costumbre, por parte de muchos municipios, de promover situaciones de emergencia o desabastecimiento para forzar adquisiciones sin concurso público, práctica poco transparente y perniciosa.

Para muestra un par de botones. Conforme lo ha constatado la Contraloría General de la República, solo en el 2008 la Municipalidad de Los Olivos realizó seis adquisiciones de insumos lácteos sin concurso y la de Carabayllo cuatro. En el resto del país otros 120 municipios hacen lo mismo, sin dar cuenta a nadie.

Esto, a su vez, origina una serie de irregularidades, como la falta de competencia entre proveedores, disparidad de precios, encarecimiento de insumos y, peor aun, el deterioro de los contenidos nutritivos, con lo cual al final los perjudicados son los niños, situación que merecería un pronunciamiento del Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social (Mimdes).

¿Qué hacer? El Banco Mundial agrega ahora más elementos para el análisis ponderado, que deben servir de base para una urgente reingeniería técnica del programa, que lleve a reducir costos, incrementar los niveles nutricionales y servir a más personas. Una buena señal sería que los municipios se agrupen para hacer adquisiciones conjuntas y transparentes.

Adicionalmente, como recomiendan los expertos en políticas sociales Pedro Francke y Carlos Aramburú, los alcaldes tienen que ordenar sus padrones de beneficiarios y aprender a planificar el programa en el que más recursos invierte el Estado.

La coyuntura política actual, ad portas de elecciones municipales, debe obligar a los candidatos a deslindar posiciones y debatir sobre los modos mejorar este valioso programa social, que no puede seguir siendo desvirtuado, perforado, ni corrompido, por culpa de algunos pocos irresponsables.


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