"Aún se pondera mucho a la madre y se desvaloriza al papá"

Psicoterapeuta Montero de Péndola examina avances y taras de la imagen paterna

*Por: Francisco Sanz Gutiérrez* Treinta años lidiando con asuntos de pareja le dan suficiente experiencia y autoridad a la psicoterapeuta Mercedes Montero de Péndola para dar cuenta de la evolución de la figura paterna en nuestro país y afirmar que, si bien la imagen del padre castigador y libertino “va pasando felizmente a la historia”, todavía hay detalles sociales que ajustar. “Es cierto que festejamos a ambos en su día, pero siento que todavía se pondera mucho a la madre y que se desvaloriza mucho al padre”, remarca la vicepresidenta de la Sociedad Peruana de Psicoterapia Psicoanalítica de Pareja y Familia. En este punto insiste en rescatar la parte maternal del hombre, que aún no es vista positivamente por todos. “Hasta ahora hay que insistir en que eso existe, en incentivar a los padres a ser cariñosos y a exhibir ternura, todavía hay situaciones en las que si el hombre muestra una sensibilidad especial es visto como un hombre débil, por la mujer misma en ocasiones”. Sostiene que, en general, hay avances en Latinoamérica en cuanto a dejar atrás el rol de dureza, pero que en esta parte del continente —el Perú en ella— no hay una imagen paterna única sino diversa. “Hay, efectivamente, lugares en los que se acepta al hombre que puede abusar, que puede maltratar, ahí todavía predomina el sometimiento”, advierte Montero de Péndola. “El hombre tiene que ser rescatado no por su fortaleza, no por su agresión, no por el machismo, imágenes que van quedando felizmente atrás”. *DEJAR DE SER HIJOS* A los mismos varones les atañe un tránsito impostergable antes de convertirse en padres. “Ya lo decía Freud: “Uno para ser padre tiene que dejar de ser hijo, así como para ser madre tiene que dejar de ser hija”, se trata de la responsabilidad que uno tiene que asumir al tener un hijo”, puntualiza la psicoterapeuta. Recuerda que muchas veces se da en los varones lo que en psicoanálisis se llama la figura del tercero excluido, es decir, un sentimiento de abandono cuando nace el hijo o hija. “Conscientemente, este hombre ama a su hijo y es feliz porque su mujer se lo dio, pero en el fondo lo domina su parte infantil, la cólera, entra en una crisis interna por esta sensación de abandono por parte de su mujer en favor del niño. Y es que para estar en capacidad de ser padre, hay que dejar de ser hijo primero”, sentencia. *El miedo al diván* En torno a la praxis que despliega, Montero de Péndola destaca que a los papás les sigue costando asistir a las terapias. “Sienten como si fueran a la silla de los acusados y no tiene que ser así, el rol es de pareja y si algo falla es responsabilidad de los dos”. Ella recalca la importancia de hablar para no arrastrar cargas inconscientemente. “El desafío es hablar de lo que pasó y no mantener las cosas ocultas, salir adelante juntos como padres”.

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