La avenida Brasil luce abandonada por falta de coordinación municipal

Los comercios crecieron sin control alguno y los vecinos denuncian olvido de sus municipios y de Lima Metropolitana

*Roxabel Ramón* Cuando cae la noche y la congestión vehicular se dispara sobre la plaza Bolognesi, solo una de las seis vías que parten de ella promete fluidez y orden, por su rótulo de corredor vial. Pero es solo una apariencia. A lo largo de sus 42 cuadras, la Av. Brasil está sembrada de trampas. Es un martirio para los conductores que deben detenerse ante los numerosos semáforos, y una pesadilla por las combis que recogen pasajeros allí donde la señal inequívoca de paradero es un hueco en las mallas de la berma central. Además, las personas deben caminar largos tramos para cruzar la vía porque esta tiene apenas tres puentes peatonales. Cinco distritos comparten la Av. Brasil: el Cercado, Breña, Jesús María, Pueblo Libre y Magdalena. Los vecinos están hartos del caos, la informalidad, la delincuencia y, en suma, del abandono en que tanto sus concejos como la Municipalidad de Lima tienen a la vía metropolitana. *RECORRIDO NOCTURNO* Indigentes que duermen sobre la acera, en el lado del Cercado, y un vaho nauseabundo que emana de la orina, en Breña, dan la bienvenida. Cuadras adentro, el Instituto Nacional de Salud del Niño (INSN) soporta 98,2 decibeles, cuando el máximo recomendado es 55. La noche de nuestro recorrido, el INSN sufría además un aniego de aguas servidas en la pista. Debajo del puente de 28 de julio, ennegrecidos cactus conviven con ladrones y fumones que desde hace años han tomado ese espacio como refugio. En las cuadras aledañas, negocios como boticas y ortopedias ocupan casi todo el retiro municipal. Lo que queda les sirve como garaje a los comerciantes. “Hasta tienen a alguien que les cuida los carros”, se queja la vecina Hilda Cano, quien protesta también por los constantes robos en el tramo que corresponde a Breña y Jesús María. La policía de este último distrito había anunciado patrullajes en la vía, pero Cano asegura que por las noches no se ve a un solo agente. Tiene razón. La escena de negocios que invaden a sus anchas la acera se repite 20 cuadras más arriba, en Pueblo Libre, donde el caos es mucho mayor por ser zona de alto tránsito. Allí, frente al Hospital de Policía, locales comerciales —o sus extensiones— ocupan el retiro municipal y los vehículos invaden la vereda. Entre las cuadras 21 y 22, el óvalo da testimonio de la escasa coordinación entre los concejos limítrofes: mientras la parte de Pueblo Libre, que da inicio a la avenida Vivanco, ostenta faroles y hasta una cascada, la de Jesús María ofrece una estética más clásica, de paredes mustias y desgastadas, y está a oscuras. En Magdalena, la vía está más cuidada, aunque los vehículos invaden la vereda en la cuadra 39. Un supermercado lo permite. También se tienen que sortear los montículos de desmonte que dejan por varios días las empresas constructoras. Armando Molina, vocero de Empresa Municipal Administradora de Peajes, refirió que no tenía noticia de algún plan para revertir todos estos problemas. La última vez que se colocó una capa asfáltica a toda la vía fue semanas antes de las elecciones municipales en noviembre del 2006. *EL DATO* *Veredas* Las veredas de las cuadras 7, 8 y 10 presentan huecos. Si bien es una vía metropolitana, los municipios distritales deben compartir un poco la responsabilidad de repararlas.

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