Caso Gastón Mansilla, un infierno de tres días en prisión por defenderse

Este es un resumen de lo que le ocurrió a un joven 21 años que hoy salió en libertad luego de disparar contra un asaltante que intentaba agredirlo con un cuchillo

Caso Gastón Mansilla, un infierno de tres días en prisión por defenderse

ÁNGEL HUGO PILARES (@angelhugo)
Redacción online

Te intentan matar. Te defiendes. Disparas. Eres una víctima. Pero acabas en la cárcel. Recluido. En la espera, compartes celda con el cómplice del delincuente que estuvo a punto de acabar con tu vida. Te trasladan. Subes al vehículo que te lleva al penal y solo puedes gritar una palabra: ¡justicia! Pero pasas tres noches en prisión. Para la justicia no eres una víctima: también eres un delincuente. Para los asaltantes, eres alguien de quien hay que vengarse. Te amenazan: te dicen que es mejor que juntes plata para tu cajón. ¿Cómo puedes vivir con eso?

La noche del sábado pasado, Gastón Mansilla solo era un estudiante de la Universidad Federico Villarreal que había sido asaltado varias veces. Uno que, temeroso, había comprado un revólver Ranger Mr FyL calibre 38 que prácticamente nunca había disparado. Solo una vez, según contó su hermana: apuntó a un sujeto que intentaba arrebatarle el celular en un micro.

¡Pum! Gastón Mansilla acaba de disparar —dice luego que por accidente— a un delincuente que todos conocen como “Niño viejo”. Entonces la vida se puso de cabeza. Lo que más indignó a la opinión pública es que la jueza Asunción Puma decidió que ni Mansilla ni el compañero de su agresor habían “acreditado con documento idóneo tener arraigo domiciliario, por lo que se prevé del mismo modo que dichos justiciables eludirían la acción de la justicia”, por lo que pidió que sea detenido. Se habló, incluso, de que la magistrada había argumentado que no había proporcionalidad entre el revólver de Mansilla y el cuchillo de su asaltante, y que eso valió para procesarlo por homicidio simple, aunque eso de la proporcionalidad está derogado hace años.

Ahí el tema se volvió parte del debate nacional: “¿O sea que si alguien viene a asaltarme con un cuchillo y yo tengo una pistola tengo que pedirle que me espere un rato, que voy a traerme un cuchillo para pelear en igualdad de condiciones?”, comenta un usuario en Facebook. La mayoría se pregunta lo mismo: cómo un ciudadano que ha cumplido con todos los requisitos de ley puede acabar preso por salvar su vida.

También vale preguntarse qué habría ocurrido si el caso de Gastón no hubiera sido seguido por congresistas y medios. Seguro seguiría en prisión en contra de lo que pueda decir, incluso, el empresario Luis Miguel Llanos, que baleó a dos delincuentes que intentaban asaltar a su novia. “Solo quiero decir que él y yo disparamos para sobrevivir y no para matar”, dijo este último en referencia al caso de Gastón Mansilla. Y es probable que muchos estén de acuerdo con él.