Cirugías estéticas en los jóvenes crecen 70%: Desde los 16 ya van al quirófano

Las operaciones de busto y de nariz, así como la lipoescultura son las más requeridas. Cada vez más hombres se operan para mejorar su apariencia

Por: Alfredo Espinoza Flores Según la Sociedad Peruana de Cirugía Plástica (SPCP), se estima que en los últimos 15 años las operaciones estéticas en jóvenes han aumentado en un 70%. Pero no solo eso: la edad en que empiezan a realizarse estas intervenciones es cada vez menor. “A partir de los 16 años ya se están operando las mujeres con hipertrofia mamaria (bustos demasiado grandes)”, comenta el doctor Andy Wiegering, cirujano plástico y presidente de la Sociedad Peruana de Cirugía Plástica. A esta edad también empiezan a desfilar los pacientes inconformes con su nariz. “La operación de nariz (rinoplastía), asociada o no a la de aumento del mentón (mentoplastía), es muy frecuente en los jóvenes. Desde los 16 años vienen por eso”, comenta el doctor Mario Drassinower, cirujano plástico y miembro de la SPCP. Por otro lado, el reconocido cirujano plástico César Morillas cuenta que en el caso del aumento de busto —la cirugía estética más requerida por las mujeres— “las chicas desde los 17 años ya se quieren operar los senos”. Morillas no solo coincide con los voceros de la SPCP en que ahora más jóvenes que se operan por razones estéticas, sino que además hay una ampliación del espectro social que accede a estas prácticas médicas. “La gente de los estratos B y C emergentes se están operando también, porque siente más la competencia por conseguir un buen trabajo”. Ante esto, una pregunta cae de madura: ¿una cirugía estética es más riesgosa para los menores de edad? “Estas cirugías deben realizarse cuando la persona ha alcanzado un pleno desarrollo”, explica el doctor Wiegering, mientras el doctor Drassinower agrega que “este desarrollo se alcanza entre los 16 y 18 años”. Además, los pacientes deben reunir ciertas condiciones para seguir a un tratamiento quirúrgico. ¿Cuáles son las pruebas para determinarlo? Una radiografía de tórax, un examen sanguíneo de laboratorio, una evaluación cardiológica y de riesgo quirúrgico. Para la mamoplastía también se necesita una mamografía y una ecografía mamaria. LOS TESTIMONIOS R. tiene 22 y ya lleva dos operaciones estéticas encima: la primera, a los 18, no fue decisión propia. “Mi mamá prácticamente me obligó a hacerla. No le gustaba mi nariz”, confiesa. La operación que ella sí planeó fue el aumento de busto, a los 21 años. “Desde hace tres años quería tener senos más grandes. No me gustaba cómo me veía. Me dio miedo, pero ahora estoy feliz: puedo usar polos escotados y no siempre uso sostén”, resalta. El caso de F., que se operó la nariz a los 16 años, es similar: “Mi nariz era muy grande y sentía que con una ayudadita se vería mejor. Además, mi mamá siempre me decía que me iba a operar algún día. Ahora siento más confianza conmigo misma”. Así como el de ellas, hay muchos otros casos y es más común escuchar la frase: “Si yo tuviera la plata, me operaría”. PUNTO DE VISTA Cuidado con los factores externos * “Es un problema que jóvenes entre 16 y 18 años se sometan a cirugías estéticas, pues el cuerpo de muchos de ellos aún está en formación. Por ello, es recomendable esperar a que desarrollen completamente. Además, el trabajo de un cirujano plástico, ojo, no es salvar vidas, sino saber cómo salvarlas. Por ejemplo, si le realiza una cirugía estética a alguien que quiere mejorar la apariencia estética de su nariz, debe tener en cuenta el resto de la cara. De lo contrario habrá un cambio, sí, pero no una armonía de todo el rostro en su conjunto. Asimismo, el cirujano plástico debe saber de psiquiatría. Tiene que ser consciente de que los factores externos por los cuales el paciente decide operarse pueden crear en él una dependencia”. * LUIS RIZO PATRÓN P. MIEMBRO DEL COMITÉ DE ÉTICA DE LA SOCIEDAD PERUANA DE CIRUGÍA PLÁSTICA

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