Crimen de María Castillo: joven quemó a su madre ayudado por su pareja

La Policía reveló que el homicida Marco Arenas Castillo (22) discutió con la empresaria por dinero, la estranguló y luego la incineró. Fernanda Lora también fue presentada en la Dirincri

Seis días después de estrangular y quemar a su madre María Rosa Castillo, el joven Marco Gabriel Arenas Castillo, de 22 años, afrontará cargos por parricidio, junto a su novia, Fernanda Iscelle Lora Paz (18), implicada como cómplice.

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Todo comenzó el martes 5 de noviembre con una discusión familiar entre los esposos Juan Arenas Navarro (58) y María Rosa Castillo Gonzales (53) con su hijo adoptivo Arenas Castillo, debido a los constantes robos de dinero en efectivo y joyas que éste realizaba a quien sería su víctima.

Así lo dio a conocer el jefe PNP de la Dirincri, César Cotillo, durante la presentación de los incriminados, en dicha sede policial. Luego, Arenas Castillo recogió a su enamorada Fernanda Iscelle Lora Paz, en la Universidad San Ignacio de Loyola”, comentándole “que estaba harto del trato que recibía de sus padres”, según el parte policial.

A las 10:20 a.m. regresaron ambos a la vivienda en La Molina, donde estaba sola María Rosa Castillo. El joven parricida le pidió a su enamorada que se quede en su habitación mientras hablaba con su madre.

Ella escuchó unos gritos y, en la habitación de la víctima, sorprendió a su enamorado “aplicándole una llave al cuello de su madre y asfixiándola hasta su muerte”. Los enamorados cubrieron el cadáver con una bolsa plástica, lo colocan en la maletera de la camioneta Toyota de placa ROR-013 que dejan a unas cuadras de la casa, hasta donde regresan a pie.

OCULTAMIENTO DEL CADÁVER
Luego del mediodía, ambos regresan a la camioneta. Lora Paz regresa a su domicilio mientras Arenas Castillo a un grifo para comprar petróleo.

A las 2:30 p.m. recoge a su enamorada y se dirige “a una zona ‘carrozable’ que conecta con la carretera Manchay Bajo (Pachacamac), en el kilómetro 10,5, donde dejan el cadáver a un lado de la pista, le rosean petróleo y le prenden fuego”.

Pasada la 1 a.m. del 6 de noviembre, el joven parricida dejó la camioneta en la cuadra 1 del jirón Pedro de Candía, en Surco, lo que fue observado por el vigilante e identificó al hijo.

De acuerdo a la Policía, tanto Marco Gabriel Arenas Castillo como Fernanda Iscelle Lora Paz aceptaron el crimen frente a sus abogados y los fiscales.