Un criticable 42% aprueba el castigo físico a los niños, según encuesta

El 63% dice conocer de mujeres que son golpeadas por sus parejas. Cada hora en el Perú hay cinco mujeres que denuncian ser atacadas

*Por Norka Peralta Liñán* La comisaria de la Mujer de Villa El Salvador, Patricia Gallegos, ha registrado en fotografías los golpes, heridas y hematomas que recibieron por parte de sus parejas o familiares las 35 mujeres que ahora integran los talleres de cosmetología y corte y confección que ella supervisa desde hace un año. Un cuerpo vapuleado, un tajo abierto que aflora entre los cabellos, una espalda marcada a correazos, un corte de cuchillo mal remendado, un ojo cerrado por un puño y una lágrima. La oficial se ha convertido en una suerte de documentalista del dolor de estas mujeres. La vergüenza y el miedo, que son otras de las secuelas de la violencia, no se pueden archivar y están allí, en los ojos de las que no quieren ser retratadas por este Diario y en los de aquellas que prefieren dar la cara ante la cámara en un acto de valentía. Quienes estudian o abordan el tema de la violencia contra la mujer reconocen que el tema ha dejado el ámbito privado y ha tomado la esfera pública “porque se trata de un problema de vulneración de los derechos de la mujer”, según Patricia Sarmiento, comisionada de la Adjuntía para los Derechos de la Mujer de la Defensoría del Pueblo. *LAS VÍCTIMAS DE SIEMPRE* Una encuesta de *El Comercio* elaborada por Ipsos Apoyo revela, efectivamente, que los peruanos estamos cada vez más dispuestos a denunciar el abuso contra una mujer aunque no tanto contra un hombre. Un 63% de los entrevistados dice conocer a mujeres maltratadas físicamente por sus parejas frente a un 38% que admite saber de algún hombre que sufre el mismo maltrato. Esta percepción de la opinión pública está validada por las denuncias de violencia familiar que han recibido 1.208 comisarías del país hasta el primer semestre de este año. De las 48.303 denuncias registradas, 43.187 tienen a la mujer como víctima, y las 5.116 restantes al hombre. Cada hora cinco mujeres denuncian ser golpeadas en el Perú. “La encuesta y las estadísticas nacionales revelan, por tanto, la persistencia de una cultura machista en la que se considera a las mujeres como ciudadanas de segunda categoría. A través de la violencia se las quiere dominar”, refiere categóricamente Ivonne Macassi, coordinadora del Programa de Derechos Humanos de las Mujeres del Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán. *EL CASTIGO FÍSICO* Otro aspecto del sondeo de *El Comercio* que preocupa a los especialistas es el consenso que hay entre buena parte de la población frente al castigo físico a los niños: un 42% de los entrevistados dice estar de acuerdo con que algunos niños son tan desobedientes que necesitan de vez en cuando que sus padres los repriman físicamente. “Muchos peruanos siguen creyendo que es normal castigar a los hijos. También hay quienes creen que tienen el supuesto poder de castigar físicamente a los niños porque los atienden en la escuela o en otros espacios”, advierte María Teresa Mosquera, coordinadora de los programas de Acción por los Niños. El castigo físico contra los niños está, de alguna forma, permitido en el Perú. El inciso d del artículo 74 del Código de los Derechos del Niño, Niña y Adolescentes permite a los padres “corregir moderadamente” a sus hijos. Mayda Ramos, representante de la Defensoría del Pueblo en la Comisión Especial Revisora de dicho código comenta: “Esta ley utiliza un término subjetivo que se presta a múltiples interpretaciones, por lo que está siendo sometido a modificaciones”. El pasado viernes 18 dicha comisión aprobó, por ejemplo, la siguiente variación: “Emplear mecanismos de crianza y corrección que no vulneren sus derechos y no impliquen prácticas de castigo físico humillante”. Este pequeño, pero a la vez gran cambio, ha sido celebrado por Paulo Sérgio Pinheiro, relator sobre los Derechos de la Niñez de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos de la OEA, quien estuvo esta semana en nuestro país a propósito de la realización del XX Congreso Panamericano del Niño, la Niña y el Adolescente. La aprobación de la modificación del referido código está ahora en manos del Congreso y del Ejecutivo. Se espera que entre en vigencia antes de fin de año. De este modo, el Perú será parte de los países (apenas cuatro en América Latina) que prohíben el castigo físico a los niños como medida disciplinaria. “A todos nos ha caído (un castigo) alguna vez y eso es grave en una sociedad. Vamos a tener que desacostumbrarnos de lo aprendido y encontrar otras formas de comunicarnos y de hacer disciplina con nuestros padres e hijos”, reflexiona Mayda Ramos. *LOS GOLPES HEREDADOS* No será una tarea fácil cambiar nuestra extraña forma de hacer disciplina a través del castigo. Un 22% de los encuestados por El Comercio considera que aquel que abusa de su familia, de su pareja o de sus hijos ha sido antes víctima de violencia. “Es muy probable que un adulto que maltrata a un niño haya sido maltratado en su infancia. Es así como el ciclo de la violencia se repite una y otra vez”, opina Manuel Saravia, psicólogo y psicoterapeuta del Instituto Gestalt de Lima, para explicar el porqué de esa violencia que se hereda desde el hogar. Lo esperanzador del sondeo es que el 64% de los encuestados no cree que los padres tienen la libertad de educar a sus hijos como les parezca y que nadie debe decirles cómo hacerlo. “Es positivo que la comunidad esté de acuerdo con que los padres no pueden educar a sus hijos como les plazca y que hay estándares y formas de crianza recomendables”, sostiene Rosana Vega, oficial de Protección de los Derechos de la Niñez de Unicef Perú. Quizás en ese rotundo acuerdo, que abarca a casi las dos terceras partes de la población nacional urbana, esté la fórmula para lograr una sociedad menos violenta. *SEPA MÁS* * El informe defensorial 144 sobre los centros emergencia mujer (CEM) señala que de los 73 inspeccionados en el 2008 solo uno atiende a las víctimas de violencia familiar y sexual a través de una intervención multisectorial. * Solo en el CEM de Lima Cercado se puede denunciar el maltrato ante diversas instancias en un mismo local.