CRÓNICA: Buscan recuperar La Herradura, la playa más emblemática de Lima

El plan de remodelación del balneario se empezará a ejecutar a fines de este mes

KATHERINE SUBIRANA ABANTO

La Herradura es uno de esos lugares que los abuelos evocan para demostrar que el tiempo pasado –su tiempo– fue mejor. Sus recuerdos en blanco y negro hablan de una playa magnífica, que era el corazón del verano de la Lima de los años 50, 60 y 70. Una playa que ahora se resigna a ser una sombra fantasmagórica a full color.

Ubicada al sur de Lima, escondida por el Morro Solar, al extremo del distrito de Chorrillos, La Herradura fue víctima, más que del tiempo, del improvisado crecimiento de la capital. Y aunque el nuevo gobierno municipal de Lima promete poner orden y resucitarla, la playa mermada, los edificios espectrales y la violencia en sus alrededores hacen que pocos confíen en su resurrección.

TIEMPO PASADO
La Herradura empezó a existir cuando la nueva ruta del tranvía la escogió como paradero final. La Compañía Nacional de Tranvía Eléctrico (CNTE) La Nacional construyó para ello un túnel de 208 metros de largo.

El 3 de marzo de 1908 El Comercio anunciaba que al día siguiente el tranvía eléctrico llegaría a la playa La Herradura desde las 8:00 a.m. hasta las 6:30 p.m. “Esta hermosa playa tiene la extensión de un kilómetro”, decía la publicación. El historiador Juan Luis Orrego apunta que desde los años 20 quienes tenían vehículo improvisaban un camino alternativo al túnel y se las ingeniaban para ir a esta playa que se perfilaba como la mejor del litoral limeño, por su accesibilidad y arena fina.

En los años 30 se fueron configurando los negocios que marcarían su exclusividad y la preferencia de la clase alta de Lima. Se construyó entonces el club Palm Beach, que albergaba la única piscina de agua salada de Lima, y se abrió el célebre restaurante Suizo (1937), el único edificio que sobrevive dignamente para recordar la gloria chorrillana.

SOBREVIVIENDO
Víctor Mayurí recuerda aún como, en los años 50, La Herradura resplandeció. “En el año 55, más o menos, se construyó el edificio Las Gaviotas. Todo el mundo quería vivir ahí.

Luego en los 60, los tablistas impulsaron la construcción del club Samoa. Era un lugar exclusivísimo: no sabe toda la gente que he visto pasar por aquí”, recuerda con la sonrisa joven y los ojos en el mar mirando la película de su pasado.

Mayurí supera las siete décadas, cinco de ellas vividas en esta playa. Y habla de presidentes, políticos, artistas y empresarios que iban a alquilarle carpas primero y perezosas. “Dejaban buenas propinas, no como ahora”, dice mientras se apagan la película y la sonrisa, como quien regresa a la realidad.

PROMESA DE RESURRECCIÓN
Según los historiadores, La Herradura recibió la estocada en la década del 80 cuando el alcalde chorrillano Pablo Gutiérrez dinamitó el morro para construir un sueño que quedaría trunco: la carretera hacia la playa La Chira. Pero Mayurí dice que este ocaso empezó en los años 70, “cuando los señores de bien comenzaron a irse a las playas del sur”.

El arquitecto Manuel Zubiate, en coincidencia con la Marina de Guerra, señala que fue esa explosión la que alteró la marea e hizo que La Herradura perdiera su finísima arena y se convirtiera en una playa de piedras más del montón. El local del otrora Palm Beach se transformó en la salsoteca La Máquina del Sabor y desde los años 80 el club Samoa era el lugar ideal para la juerga decadente, donde el mozo seguía atendiendo en correcto esmoquin. Ahora ambos locales son fantasmas.

En Las Gaviotas ya nadie quiere vivir, y la soledad y la oxidación del tiempo acompañan el anuncio de venta. La gente dejó de ir a La Herradura, y el proyecto de la nueva gestión municipal de Lima busca resucitarla con pérgolas, parqueos y la esperanza de cambiar las piedras por arena. “Quienes vienen aún es por recuerdos, comodidad o delincuencia”, comenta Carmela, una veraneante de las antiguas que dice venir a la playa a exorcizar sus nostalgias.

SEPA MÁS
1. El plan de remodelación de la Costa Verde se empezará a ejecutar aproximadamente a fines de este mes.

2. Susana Villarán ha señalado que pondrá un énfasis especial en La Herradura. Primero se recuperarán sus estacionamientos y la vereda del malecón.

3. La siguiente parte del proyecto, para lo que se necesitará inversión extra, incluye sacar arena del fondo del mar para volver a arenar la playa, hoy llena de rocas.