Elcomercio.pe le cuenta cómo se vivió la final en el Soccer City

Nuestro enviado especial, David Hidalgo Jiménez, da a conocer detalles del partido y de la celebración de los españoles que no se vieron en la transmisión

Elcomercio.pe le cuenta cómo se vivió la final en el Soccer City

Por David Hidalgo Jiménez
Enviado especial en Sudáfrica

Las tribunas pedían goles para calentar esta noche en la que la temperatura volvió a helar todo lo que estaba a su merced. El primer tiempo entre Holanda y España dejó un 0-0 que hizo recordar los peores partidos de la fase de grupos y el comentario entre los periodistas suponía una no deseada definición por penales.

Ni el ‘Waka waka’ con bailecito enérgico de las niñas vestidas de rojo provocó algún movimiento de entusiasmo en los hinchas que, aunque parezca increíble, solo hicieron sentir por algunos momentos el estruendo ensordecedor de las vuvuzelas y no durante todo el partido como sucedió en los 63 encuentros anteriores.

Desde el asiento ‘X 20’ de la tribuna preferencial me di cuenta que el color naranja predominaba en las tribunas del estadio Soccer City, mucho más que los rojos quienes no habían llegado en la cantidad que se esperaba.

En el segundo tiempo las cosas se animaron un poco, sobre todo tras las dos ocasiones que desperdició Robben de cara al arco del mejor arquero del Mundial: Iker Casillas. El español le adivinó dos veces su intención, logrando desviar la pelota en la primera, y envolviendo con todo el balón en la segunda vez que fue exigido. Lástima por el pelado holandés que ni siquiera se podía jalar los pelos.

FINAL AL POLO
El frío seguía apretando, mientras Xavi e Iniesta se esmeraban por hacer un mejor partido, teniendo a su favor que el rigor del encuentro solo se las tomó con ellos en la primera parte. Pero el bendito gol no llegaba, y por momentos el ambiente del estadio se parecía al de un teatro y eso no hablaba nada bien de un partido de final.

Al término de los noventa minutos el 0-0 no se había movido, y el mar de goles que se había anotado desde semifinales (11 tantos en tres partidos) nos había generado una ilusión que se estaba yendo derechito al tacho en el encuentro que debía ser el mejor jugado en la Copa.

Ya en el primer tiempo extra los relojes marcaban las 10:30 p.m., la temperatura era de 6° grados, pero la sensación de frío bajó a 1° grado centígrado. El cuerpo se estaba entumeciendo y era difícil mantenerse quieto en el asiento, pero había que preparar los equipos de trabajo ante una eventual tanda de penales.

A su vez, pude ver gente que en el minuto 100 volvía a sus asientos por la larga cola en los baños, pero ante las necesidades fisiológicas y una helada criminal no había cuerpo que aguante.

En el segundo tiempo extra el buen fútbol caía a cuenta gotas, mientras que los colegas japoneses se apresuraban en sacar larga vistas para ver los atajadones de Casillas o los del golero holandés Stekelenburg ante una inminente tanda de penales.

Pero de pronto cayó un baldazo de agua helada con uniforme azul a los 116’: Era Andrés Iniesta, quien pisó el área rival por derecha y sacó un sablazo cruzado para matar de un balazo a Holanda, por tercera vez en una final, y darle a España la mayor alegría de su larga historia futbolística.

El gol se festejó hasta en cuatro lugares distintos de la cancha a la misma vez. Por el banderín del corner, Iniesta fue abrumado por compañeros titulares y suplentes. En el banquillo, Vicente del Bosque se abrazaba con todo su comando técnico. Cerca del área española, Casillas y un defensor se abrazaron arrodillados. En medio de la cancha –con sacón de suplente— estaba Xabi Alonso arengando a sus compañeros, mientras que los jugadores holandeses se comían a gritos al segundo juez asistente Michael Mullarkey reclamándole un fuera de juego.

EL MUNDIAL DE CASILLAS
La Copa del Mundo tiene nuevo campeón y gracias a Dios no fue por la ruleta de los penales. La ceremonia de premiación sorprendió con los extraordinarios fuegos artificiales y también porque no se tocó más el “We are the Champions” del grupo Queen. Esta vez el tema que se escuchó fue el “Sign of a Victory” del CD del Mundial.

La vuelta olímpica no fue limpia, y eso dejó un mal sabor de boca a la FIFA por la cantidad de fotógrafos que invadieron el campo. El recorrido casi se ve empañado por cuatro hinchas que ingresaron a la cancha en diferentes ocasiones para tratar de llegar hasta los campeones del mundo.

Lo curioso del festejo fue ver a Puyol y a Xavi subir hasta la tribuna para entregarles sus camisetas a unos parientes. Por otro lado, Iker Casillas corría con la Copa FIFA en mano, pero buscaba entre todos los fotógrafos a alguien en especial. No es difícil adivinarlo. Minutos después le daría un beso ‘en vivo’ a su novia Sara Carbonero en una emocionada y breve entrevista.

Sí nos pareció extraño no ver a hinchas españoles quebrarse en llanto por el logro histórico, una imagen recurrente en anteriores mundiales, u holandeses que hagan lo mismo tras la derrota. Imaginamos que es complicado asimilar de primer momento una hazaña como esta, en todo caso, el festejo recién comienza y se lo tienen largamente merecido.

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