Estafas, mafias y abusos en agencias que ofrecen trabajadoras del hogar

Ministerio de Trabajo no fiscaliza idoneidad de servicio ofrecido. La certificación de empleadas se perfila como una salida ante la informalidad

*Por: Elizabeth Salazar Vega* Una maraña de muchachas con volantes en las manos se abalanzan sobre quien ose entrar a la calle Barlovento, cerca al Óvalo Higuereta. “¿Busca niñeras?”. “Tenemos empleadas, señorita”. “Tengo chicas, amiga; empleadas todo servicio”. Sin darse cuenta una ya está sentada frente a la dueña del local donde decenas de jóvenes y señoras aguardan, también sentadas, para que se les convoque como trabajadoras del hogar. “Contraté y pagué por dos jóvenes que se fueron a los pocos días con excusas. En otro caso pagué y nunca me enviaron a la empleada. Pedí la devolución de mi dinero pero nada”, nos cuenta Elsa Figueroa, vecina de Surco. En la búsqueda de una cocinera, empleada de limpieza o niñera para que ayude en las labores de la casa, más de uno ha compartido la ingrata suerte de Elsa, y la raíz de este problema suelen ser las agencias de empleo. *TRAMPAS Y ARREGLOS* El Ministerio de Trabajo registra 117 de estas empresas, pero solo 88 tienen RUC y pagan impuestos a la Sunat. En este listado se esconden inescrupulosas compañías que, al igual que las informales, solo buscan lucrar. Saben que en tanto actualicen sus licencias no serán clausuradas. Este Diario se acercó a estas empresas con el supuesto interés de contratar a una empleada. Al llegar a un acuerdo se nos indicó que el 35% del sueldo que deberíamos pagar a la muchacha por el primer mes debía ser dejado en la agencia por adelantado. Además, la trabajadora les abonaría otro 30% de lo que reciba. El negocio de las malas agencias es simple: convocan a jóvenes sin experiencia y les aseguran que ello no será obstáculo para conseguir trabajo. Al cabo de unos días se descubre que la joven no es hábil y se pide un cambio, o ella misma renuncia. Ello no descarta que algunas se hagan pasar como empleadas en coordinación con la empresa para efectuar el cobro; por ello desaparecen al día siguiente de firmado el contrato. “La agencia podrá reemplazarla, pero ya cobró, ya hizo su negocio. ¿Y la empleada? Terminó engañada, sobre todo quien llega a dar parte de su sueldo a la agencia. El Ministerio de Trabajo no inspecciona las contrataciones y tampoco si se respetan los derechos de ambas partes”, dice Mercedes Alarcón, del Centro de Estudios Sociales (Cesip). Y aunque son pocos los que deciden entablar una demanda, del 2008 a la fecha Indecopi ha recibido 55 casos de empleadores que se quejan por el mal servicio de selección de personal que hacen dichas oficinas. Entre ellas Inversiones HTM, Agencia Nuevo Amanecer, Los Ángeles, etc. Carmen Aguilar, representante del Ministerio de Trabajo (Mintra), reconoce que las 117 agencias de empleo con autorización vigente son formales solo por contar con licencia de funcionamiento, pagar una tasa y reinscribirse cada dos años. “No se fiscaliza el servicio pero las empresas están obligadas a dar la estadística de sus colocaciones”, dice. La otra cara de la moneda la encontramos en el Sindicato de Trabajadoras del Hogar de la Región Lima, al cual acuden mujeres cuyos empleadores se niegan a abonarles su sueldo o que se ven atadas a las agencias, pues estas les retienen el DNI a cambio de dinero o que sigan yendo a otras casas a servir. “No podemos obviar que muchas desertan porque el trabajo es distinto al acordado con el dueño de casa o la comida es mala. Muchas vienen del interior y al no tener dónde ir se ven obligadas a dormir en la misma agencia”, dice la dirigente del gremio, Lady Mozambitte. Edith Matías, gerenta de Desarrollo Social del Concejo de Lima, adelantó que se está elaborando una ordenanza para crear la Oficina de Asesoría al Empleador para que sepa cómo prevenir y actuar ante estos casos. “Sin duda es un aspecto que había quedado cojo en este rubro”, dice. *UNA SALIDA: LA CAPACITACIÓN* Una opción ante la informalidad son las iniciativas impulsadas por instituciones, municipalidades y el propio Mintra para dar una certificación a las empleadas del hogar. Este portafolio ha iniciado el proyecto Tu Experiencia Vale, en el que ellas y las niñeras —con no menos de un año de servicio— pasan una evaluación práctica y teórica para demostrar lo que saben. “El certificado les permite mejorar su currículum, pero hemos tenido problemas con algunos jefes que no quieren dejarlas venir, pues como incumplen sus derechos laborales creen que los vamos a denunciar ante el ministerio”, dice Rosalinda Carrillo, representante de la Asociación de Trabajadoras del Hogar, entidad acreditada por el Mintra. La Casa de Panchita, Cesip, y los concejos de Lima y Magdalena, en tanto, han optado por capacitar a jóvenes en el cuidado de niños, ancianos o quehaceres del hogar. “Los propios empleadores las envían”, dice Blanca Figueroa de la Casa de Panchita. “Esto permitirá exigir a las agencias que cuenten con personal certificado”, dice Matías, cuyo proyecto también prevé unificar los criterios de capacitación. *PELIGRO ADICIONAL: LA TRATA DE PERSONAS* Las vacaciones escolares son claves para que jóvenes provincianas arriben a Lima con la intención de laborar unos meses como empleadas del hogar. Las agencias de empleo saben eso, por ello la mayor deserción de trabajadoras se da a inicios de abril, pero no advierten de ello a los empleadores al hacer el contrato. Pero quizá el mayor problema que se esconde tras ello son las mafias de trata de personas. De los 61 casos de adolescentes y adultos retenidos y explotados en prostíbulos, night clubs, fábricas textiles u otros, y que fueron reportados a la Policía Nacional, el 51% llegó al lugar tras una falsa oferta de empleo. Según la organización Capital Humano y Social Alternativo (CHS) la captación se da en Lima y provincias mediante anuncios en los periódicos o avisos en centros comerciales. *SEPA MÁS* En Indecopi, la lista de quejas contra agencias que dan este servicio la lidera Henry Torres Mosquera y familia. La sigue Inversiones HTM, empresa de Torres y que usa el nombre de Excellent Personnel. El reclamo común: la trabajadora dejó el puesto o no había un reemplazo. Karina Atto, psicóloga de la empresa, dijo que al tener gran demanda “es lógico que los reclamos sean mayores. El problema suelen ser los empleadores”.

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