Fármacos contra el cáncer se encarecen pese a exoneración

El Ministerio de Salud constata que algunas medicinas han subido hasta 64% desde el 2001, cuando se eliminó arancel

Fármacos contra el cáncer se encarecen pese a exoneración

Como muchos medicamentos, su nombre es difícil de pronunciar, pero su uso es vital: el Interferon Alfa 2B es utilizado desde hace muchos años por pacientes con leucemia y otros tipos de cáncer. Quienes en el 2001 lo compraban –antes de que empezara la política de eliminación de aranceles e impuestos a compuestos farmacéuticos– pagaban US$19,8 en el mercado ‘retail’. Pero hoy, a pesar de los esfuerzos del Gobierno para abaratarlo, pagan US$31,3, es decir, 58% más. ¿Qué pasó? “La política de reducción de aranceles e impuestos no ha mejorado los precios”, responde Óscar Ugarte, ministro de Salud. “Ninguno (de los distribuidores farmacéuticos) ha trasladado el beneficio a los pacientes”.

Estas declaraciones las hizo Ugarte luego de presentar el estudio “Impacto de las Medidas de Exoneración Tributaria en los Precios de los Medicamentos para el Tratamiento Oncológico”, elaborado por la Dirección General de Medicamentos, Insumos y Drogas (Digemid).

Esta es la primera investigación que se hace en diez años para evaluar el índice de precios que tienen las medicinas biológicas, es decir, de última generación.

Hace nueve años, cuando empezó la política de liberación de tributos, se esperaba que los precios bajaran 22,9%. Sin embargo, en algunos casos hay un incremento de hasta 64%. En consecuencia, los pacientes con cáncer pagan más y el Estado ha dejado de recibir US$16,5 millones por tributos. Los beneficiados, según el Ministro de Salud, son las 77 importadoras de medicamentos oncológicos.

LOS PRECIOS
“Estas transnacionales no solo no trasladan el beneficio al consumidor sino que impiden la competencia”, dice Ignacio Carrión, director del Colectivo Civil Emergencia.

En este sector habría monopolios que impiden que, en algunos casos, se reduzcan los precios. La solución que propone el ministro Ugarte es el ingreso de otras empresas. “Nos interesa promover la competencia. El Perú sí puede tener medicina antimonopólica”, añade.

Un ejemplo de cómo los precios se han reducido con el impulso de la competencia es el Rituximab. Este anticuerpo obtenido por ingeniería genética fue comprado por Essalud el año pasado a dos compañías. Gracias a esto, la institución llegó a ahorrar S/.9 millones, hecho que hizo que este año se pida 1.700 ampollas más que en el 2010. “Cuando ha habido competencia los precios han bajado hasta en 50%“, concluye Carrión.

Otras opciones serían las importaciones paralelas, es decir, las compras directas a los vendedores internacionales o la compra conjunta entre los países de la región, algo que se hizo antes con los países andinos en la compra de antimaláricos o antiretrovirales contra el sida.

LOS QUE PAGAN
En estos momentos, una persona con cáncer puede llegar a gastar desde S/.360 hasta S/.16.128 mensuales. Si se tiene en cuenta que el salario mínimo vital es de S/.550, este último monto representa alrededor de 880 días de trabajo para una persona.

Aunque los precios varían de acuerdo al medicamento y a la empresa vendedora, lo cierto es que solo el 40% de los fármacos analizados por el estudio de la Digemid redujo sus precios.

También el Estado es afectado por esto. Según Pedro Yarasca, director de Acceso y Uso de Medicamentos de la Digemid, durante el 2009 cinco entidades públicas (Essalud, el Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas, el Fondo de Salud de la Policía-Fospoli, el Ejército Peruano y el Ministerio de Salud) compraron medicamentos oncológicos valorizados en US$28 millones. Las ventas en el sector privado, agregó, apenas llegaron a los US$2 millones. Esto significa que el 93,07% de los medicamentos oncológicos han sido adquiridos por el Estado.

Según el ministro Ugarte, se ha planteado la opción de aplicar algunos cambios en la forma como tributan las compañías farmacéuticas. “El Gobierno tiene todo el derecho a establecer medidas correctivas”, afirmó.

Sin embargo, descartó cualquier intervención directa en el mercado. “Nuestras leyes económicas no nos permiten el control de precios. Eso depende de los actores (compradores y vendedores)”, enfatizó.

LOS QUE PAGAN
Este Diario quiso tener la versión de las empresas que importan estos medicamentos, pero ninguna de las consultadas quiso pronunciarse. Quien sí habló fue Augusto Rey, presidente de la Asociación Nacional de Laboratorios Farmacéuticos.

A pesar de que no tenía conocimiento de la investigación expuesta por el Minsa, ya que se encuentra fuera de la ciudad, sí se mostró a favor de la reducción de aranceles y exoneración de impuestos: “Eso permite que se traigan productos de última generación al país”.

Y agregó: “No se deben fijar en los precios de los productos, sino en la calidad. Lo más importante en medicina es la calidad”.

Rey aseguró que los precios internacionales también se han elevado y que, en ese sentido, el Perú no es una isla.

El ministro de Salud ha dicho que la difusión de la información ayudará a ejercer presión sobre las compañías, pues en última opción se acudiría al Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (Indecopi) para analizar la competencia del sector.