FOTOS: en Iquitos llevan la fiesta hasta los cementerios

Diferentes familias llegaron ayer a los campos santos de la capital de Loreto para redirles homenaje a sus padres, que ya no están con ellos, por su día

RODRIGO RODRICH

Diecinueve integrantes de la familia Alves Pérez celebran al lado de la tumba de su padre. Están la viuda, doña Lina Pérez, sus hijos, nietos y bisnietos alrededor de tres ollas grandes y repletas de arroz con pato, arroz con pollo y arroz con chancho.

Disfrutan estar allí. Es una escena alegre a pesar de que para ellos es el primer Día del Padre sin don José, muerto hace cinco meses por una enfermedad terminal a los 80 años.

Así como los Alves Pérez, muchos repiten esta escena en los cementerios de Iquitos en días como estos. Llegan antes del mediodía para quitar la hierba crecida sobre la tumba del finado y repintar su nombre, mientras las hijas van acomodando las ollas y los niños impacientes corren entre los nichos. Luego, cuando es oportuno, almuerzan juntos y pasan la tarde riendo con sus muertos.

Esto es algo que la familia Montes Rodríguez acostumbra hacer desde hace 12 años, cuando murió don Olano a los 52 años. Esta vez están los seis hijos y los 12 nietos junto a doña Teresa, la viuda. Comen causa rellena y bromean entre ellos al ritmo de “Póker de ases”, el bolero favorito de don Olano, que suena en la radio a pilas. Más que una tradición, estas celebraciones son expresión de una cultura que vive en armonía con lo que recibe de la vida y de la muerte.

Se celebra con naturalidad, como si don José o don Olano no hubieran fallecido, como si su recuerdo permaneciera con la misma intensidad aunque hayan pasado cinco meses o doce años.

Eso hace Iris Alves, hija de don José, que primero suspira y luego sonríe ante esta pregunta.

–¿Fue un buen padre?

–¡Uffff! Por eso estamos aquí –responde.


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