Fugas de escándalo responden a la corrupción desbocada en la Policía

En menos de tres días dos sedes custodiadas por agentes de la PNP hicieron noticia por escapes a plena luz del día. El ex ministro Fernando Rospigliosi analiza la situación

Fugas de escándalo responden a la corrupción desbocada en la Policía

MARTÍN ACOSTA GONZÁLEZ (@martiacosta)
Redacción online

De tumbo en tumbo, así parece ser el camino de la Policía. Dos fugas en menos de tres días ponen de manifiesto el ineficiente sistema de seguridad y custodia de reos y detenidos en el país. El martes fue la carceleta del penal de Lurigancho, donde cinco peligrosos delincuentes (entre ellos los asesinos del periodista Luis Choy), escaparon gracias a la complicidad de al menos 11 agentes. Hoy, la fuga sucedió en Chiclayo, a plena luz del día y en la sede de Seguridad del Estado, en teoría el lugar más seguro de la ciudad.

En la previa, diversos sectores habían pedido la renuncia del ministro Wilfredo Pedraza. Argumentaban un pésimo manejo, filtraciones, reglaje a opositores del Gobierno y corrupción al interior del estamento policial. Para el ex ministro del interior Fernando Rospigliosi, es precisamente la corrupción, el problema más duro que enfrenta la institución.

Para Rospigliosi la policía “está desmoralizada” y los signos que día a día muestran las autoridades no auguran un mejor panorama.

¿Qué sucede en temas de seguridad y custodia de reclusos y detenidos?
Es algo muy sencillo: la corrupción. Estos casos son solo producto de la corrupción. Los protocolos y los sistemas si se siguen funcionan correctamente, pero si está el dinero de por medio, no habrá sistema que sea eficaz para mantener un recluso preso.

¿Dentro de este sistema de corrupción qué responsabilidad tienen las autoridades policiales y el propio ministro del Interior?
La responsabilidad del ministro es haber permitido que la corrupción siga creciendo durante su gestión. Como hemos visto no hay ninguna política eficaz de lucha contra la corrupción.
Naturalmente él (Pedraza) no es responsable de estos hechos concretos (las fugas) ni creo que tenga conociendo de lo que está ocurriendo ahí. El problema de la policía no es tanto logístico, como falta de patrulleros y presupuesto. El problema más importante es la corrupción que está cada vez más debocada en la institución.

¿Cómo combatir la corrupción en nuestro sistema policial?
El problema de fondo es que el gobierno intenta usar políticamente a la policía y si eso es así, los policías que están aceptando realizar tareas ilegales para el gobierno, tienen a cambio carta libre para hacer lo que quieran. A cambio se corrompen. Eso viene desde arriba, los de abajo ven eso y siguen el ejemplo. Es un círculo vicioso que se va profundizando. El mismo esquema de los años 90.

Se ha desplegado una gran operación de búsqueda para la recaptura de estos prófugos ¿Estas se darían de forma rápida por lo mediático de los casos?
Cuando la policía quiere puede hacer su trabajo. Es precisamente en el caso de Luis Choy, que fue un caso muy mediático, que la policía actuó rápidamente y atrapó a los responsables, pero esto no ocurre en la mayoría de situaciones. En el 95% de los casos eso no ocurre.

¿Por qué?
Porque están dedicados a sus negocios por la corrupción. Cada día hay miles de denuncias sobre casos de corrupción dentro de la policía y estos quedan en nada, porque desde arriba no se hace nada.

Tras la fuga del penal de Lurigancho, el Ministerio del Interior ordenó que 11 agentes sean separados, persona de rango menor y hasta un general…
En ese caso no necesariamente el general que ha sido separado de su cargo sabía lo que ocurría, pero tampoco es que los suboficiales son los únicos comprometidos. Ahí seguro han tenido que ver oficiales de rango medio. Pero no se sanciona ejemplarmente a los de arriba, porque los de arriba están en todo el esquema de corrupción y la pita se rompe por el lado más débil. Desgraciadamente eso es lo usual por la cadena de complicidades.

Estos agentes lejos de ser separados en muchos casos solo son removidos a otra zona
Desgraciadamente es así y la corrupción se traslada a otro lugar. Las leyes se han ido modificando desde el código disciplinario del año 2004 y eso favorece la corrupción. Aparentemente ahora se puede sancionar rápidamente y muy drásticamente pero es una apariencia, porque si la sanción no es realizada siguiendo ciertos pasos de defensa al sancionado, este va al Poder Judicial y lo devuelve al puesto. Esas modificaciones legales han sido desastrosas.