Huánuco: Turba quemó camioneta policial para rescatar a dirigente cocalero

Campesinos usaron a mujeres y niños como escudos humanos. Dos agentes del orden fueron heridos

Huánuco: Turba quemó camioneta policial para rescatar a dirigente cocalero

El dirigente cocalero Eduardo Ticerán Salazar fue capturado a las 4:00 a.m. de ayer en su domicilio en Cachicoto, en el valle del Monzón (Huánuco), por agentes de la Dirección Nacional contra el Terrorismo, conforme una orden judicial por delitos de terrorismo y narcotráfico.

Sin embargo, una hora y media después fue liberado por pobladores, en una acción en la que resultaron heridos dos policías, uno de ellos, un mayor PNP, con la cabeza rota y el otro con golpes en el brazo derecho.

A la altura del centro poblado de Sachavaca, una turba enardecida interceptó la camioneta policial en la que iba esposado Ticerán y, tras llevárselo, quemó el vehículo.

El dirigente, con una pierna luxada, fue cargado por sus seguidores y trasladado a la espesura del monte. Los campesinos portaban piedras y palos y pusieron como escudos a mujeres y niños, lo que imposibilitó la reacción policial.

Miembros de las Fuerzas Especiales del Ejército Peruano llegaron a la zona para garantizar la salida de los policías que habían capturado a Ticerán, porque se temía por su seguridad.

CARRETERA BLOQUEADA
La carretera del Huallaga está bloqueada desde Rondos, en el límite con la provincia de Leoncio Prado. Los cocaleros han colocado troncos, piedras y ramas de árboles en la vía de acceso al centro poblado de Sachavaca, donde hay piquetes armados con palos.

Mientras eso sucedía en Cachicoto, el jefe del Frente Policial Huallaga, general Withman Ríos Adrianzén, se reunía con 350 policías que brindarán seguridad en la zona durante las elecciones.

El general Ríos declaró: “Es condenable la actitud de la población que protege a un delincuente, tenemos filmaciones y este caso se judicializará”.

Según Ríos, ya la población había amenazado algunos meses atrás que no iba a dejar que Ticerán Salazar fuera capturado.

El jefe policial fue enfático: “El Estado tendrá que poner la autoridad”.