El ímpetu mundialista de ‘delfines’ y ‘sirenas’ marca Perú

Participar en el Mundial de Natación Máster, en Italia, recargó de energía a empeñosos y talentosos adultos mayores

LUIS SILVA NOLE

En la piscina olímpica del Campo de Marte, en Jesús María, se sienten como en su casa, pues la conocen desde siempre. Algunas de las personas mayores que integraron la selección peruana que participó en el Campeonato Mundial de Natación Máster, en Riccione, Italia, del 10 al 16 de junio último, chapotean y se gastan bromas entre carril y carril.

Qué importa –piensan– si no alcanzaron el podio de los tres primeros puestos y que los récords mundiales otra vez les hayan sido esquivos. Miran sus medallas de cuarto puesto para abajo y nuevamente ríen de felicidad. Y es que un mundial máster no solo valora marcas, también premia las ganas por superar los tiempos personales, el empeño y el entusiasmo.

Augusto Gonzales Vigil Pinillos, de 60 años y especialista del estilo mariposa; Ana María Canaval Landázuri, de la misma edad, pero experta en el estilo espalda; José Peñaloza Jarrín, de 79 años y exponente del estilo libre, igual que Aída Balbuena de Davis, de 64 años. Estos cuatro fantásticos formaron parte del grupo de ocho deportistas mayores de 60 años que el Perú mandó a Riccione, y ahora, en la piscina de la Federación Deportiva Peruana de Natación, saborean la nostálgica resaca mundialista delante del lente de El Comercio, que también los captó para la revista “Somos” hace poco más de un mes, antes de su viaje a la cita italiana.

“Muchos creen que a partir de los 60 años se apagan las ilusiones, pero es todo lo contrario. Nadar es una satisfacción total”, dice Ana María, quien quedó novena en los 200 m combinado de la categoría 60-64 del Mundial.

Augusto nada entre 2 y 3 km diarios, cinco veces por semana. En Italia se ubicó quinto en los 200 m mariposa de la misma categoría. “Ir al Mundial fue el corolario de meses de entrenamiento e ilusiones. La natación da una calidad de vida superior, y solo se necesita ropa de baño, anteojos y meterse a una piscina”, dice el empresario de plantas de tratamiento de agua, y ganador de bronce en los Juegos Panamericanos de Cali, en 1971.

“Con la natación nunca te enfermas. Te levanta el ánimo”, refiere Aída, sexta con la posta 4×50 m libre, también en 60-64.

“Comencé a nadar en el 2000. No fue difícil. Hacer deporte es salud, y lo afirmo como médico”, dice José, endocrinólogo.

Fernando Cánepa, Rosario de Vivanco, Massimo Visani y Eduardo Escardó completaron la lista de competidores adultos mayores peruanos en el Mundial. Los otros 13 compatriotas que fueron a Riccione nadaron en categorías desde los 25 años. Y es que en la natación, al cumplir el cuarto de siglo, se adquiere el calificativo de máster.

A nadar se ha dicho.


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