Inesperado cierre de calles causó gran congestión en el centro de Lima

Avanzar cuatro cuadras tomó hasta media hora. De acuerdo con Pro Transporte, no se alertó al público porque las obras eran menores

Ingresar al Centro de Lima se convirtió ayer en una odisea. Pasado el mediodía, la Municipalidad de Lima decidió cerrar, sin planificación ni previo aviso, los jirones Pachitea y Lino Cornejo, que conectan las últimas cuadras de los jirones Azángaro, Lampa (cerrado parcialmente por la construcción de un “by-pass”) y Carabaya. Las calles sorpresivamente clausuradas habían funcionado en las últimas semanas como rutas de desvío o conexión a los conductores que querían ingresar al centro en sentido sur-norte (para conectar la calle Bambas o el jirón Carabaya con el tramo libre de Lampa) o para quienes deseaban salir del centro (empalmando Azángaro con jirón Belén). “Creímos innecesario avisar a los conductores del cierre porque se trataba de obras menores que iban a durar muy poco tiempo, pero caímos en un exceso de confianza”, declaró Walter Paredes, gerente de Obras e Infraestructura de Pro Transporte (entidad que depende de la Municipalidad de Lima). Se refería a los trabajos de pavimentación e instalación de redes eléctricas del futuro Corredor Segregado de Alta Capacidad (Cosac). Sin embargo, las obras se prolongaron hasta pasadas las 7 p.m. *¿EL TIEMPO ES ORO?* En un recorrido por los jirones Azángaro y Carabaya este Diario comprobó que avanzar cuatro cuadras tomaba hasta 30 minutos. La situación se tornó mucho más crítica alrededor de las 6 p.m., hora punta. En el colmo de la desconsideración, no había agentes municipales en las intersecciones. Apenas uno o dos empleados de Conalvías, empresa contratista, y dos policías de tránsito que trataron, sin éxito, de contener el caos. Según Paredes, el tramo centro del corredor metropolitano tiene 60% de avance. “Esperamos que para mayo ya esté terminado”, dijo tras lamentar la congestión de ayer.

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