INFOGRAFÍA: los impactos del proyecto portuario en Ancón

La propuesta está en etapa crucial de evaluación en el Ministerio de Transportes y Comunicaciones. Pescadores y vecinos hicieron más de 200 observaciones al EIA

INFOGRAFÍA: los impactos del proyecto portuario en Ancón

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Por: Fabiola Torres López

Sus aguas quietas y profundas hacen de la bahía de Ancón un espacio natural para la pesca, reproducción de especies y desarrollo de un balneario donde es posible practicar diversos deportes náuticos. Esas mismas características que definen esta pequeña pero histórica bahía, ubicada a solo 44 kilómetros al norte de Lima, son las que hoy pretende aprovechar la empresa Santa Sofía Puertos (SPP), de capitales chileno-peruanos, para construir un puerto de carga y descarga de contenedores y graneles.

El proyecto, que divide a los pobladores de un distrito y ha puesto en alerta a diversas organizaciones ambientales del país, ingresará este verano a una etapa crucial de evaluación en la que está en juego el futuro de la bahía. El Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) analizará su estudio de impacto ambiental (EIA), una de las herramientas más importantes para determinar si una propuesta de inversión es viable. La empresa presentó el borrador de este documento a la Dirección General de Estudios Socio Ambientales del MTC el pasado 19 de noviembre. El EIA, elaborado por la consultora ECSA, llega a polémicas conclusiones que ya han generado más de 200 observaciones de la Asociación de Propietarios de Ancón (Apancon), la cual encargó una minuciosa evaluación a Geoconsult Perú.

LOS IMPACTOS
¿Puede la construcción y operación de un puerto de barcos cargueros causar impactos ambientales poco significativos en una pequeña bahía de cuatro kilómetros de longitud como concluye el estudio de SPP? En el área marítima, el proyecto implica la colocación de dos millones de metros cúbicos de relleno de rocas para formar un rompeolas, la construcción de dos muelles (uno para contenedores y otro para graneles) y un viaducto que conectará las instalaciones terrestres y los muelles, como lo mostramos en el gráfico adjunto.

Gustavo García Castilla, gerente general de SPP, sostiene que ni los pescadores artesanales, ni los bañistas, ni las especies marinas se verán afectados. En los mapas e imágenes que proyecta en su oficina, todos conviven sin problemas con un puerto de ingreso y salida de naves cargueras. En el borrador del EIA se determina que los impactos ambientales permanentes durante la operación del puerto serán mínimos. Por ejemplo, la presencia del rompeolas solo generará “una ligera disminución de la energía y altura del oleaje entre su ubicación y la línea de costa”, y “se creará un nuevo hábitat y recolonización de la fauna y flora marino-costera” porque su desplazamiento durante la etapa de obras será temporal.

AGRESIÓN AMBIENTAL
Para la Asociación de Pescadores Artesanales de Ancón y los grupos de veraneantes que practican optimist, vela, windsurf y sky en la bahía, la presencia del puerto será el fin de sus actividades. “La infraestructura de un puerto y el tránsito marítimo de embarcaciones gigantes significará la pérdida de áreas de pesca”, sostiene Eusebio Herrada, secretario de defensa del gremio que agrupa a más de 300 pescadores. “¿Llevaría a sus niños a bañarse al lado de embarcaciones de 300 metros de largo que están entrando al puerto? Si fuera así, ¿por qué Chimbote o Callao no son balnearios?”, pregunta Jorge Caillaux, presidente de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental.

El biólogo alemán Stefan Austermühle, director ejecutivo de Mundo Azul, advierte una omisión importante: el EIA no ha considerado que el proyecto se ubica dentro del área de amortiguamiento de la reserva natural a la que pertenecen las islas de Ancón, donde existen especies en extinción como el pingüino de Humboldt. La empresa niega que la influencia del proyecto llegue hasta esa área.

Las obras en tierra del puerto implican la construcción de un terminal de contenedores y otro de graneles. Si recorremos la zona guiados por los mapas del borrador del EIA, encontramos colindantes al terreno cuatro albergues de niños y el cuartel de infantería de la Marina de Guerra. Sin embargo, Gustavo García y la vocera de la compañía, la ex viceministra de Trabajo fujimorista, Beatriz Alva Hart, aseguran que ninguno de ellos tendrá que mudarse porque también pueden convivir con el puerto.

La asociación civil Cruz Blanca ha expresado su temor de que sus tradicionales campamentos de playa para niños en pobreza extrema se interrumpan para siempre con un puerto, pues una instalación así atraerá el crimen y la prostitución. Lo que hasta ahora se desconocía es que la Marina de Guerra del Perú aceptó ceder a Santa Sofía Puertos los derechos de superficie de 60 hectáreas de terrenos baldíos que están junto a su cuartel para levantar los terminales. Además, el puerto obligará a Sedapal a reubicar la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales que está dentro del espacio cedido. Santa Sofía Puertos dice que Sedapal cubrirá los gastos porque es “un inquilino precario”.

¿MÁS O MENOS TRABAJO?
El beneficio del desarrollo portuario de Ancón, según Santa Sofía Puertos, será la creación de 340 puestos de trabajo fijos durante sus operaciones. El jueves pasado, en la puerta de las oficinas de la empresa, en el Callao, justo cuando salíamos de una entrevista con sus directivos, tuvimos un ‘coincidente’ encuentro con dirigentes de las organizaciones vecinales pro puerto: la Asociación Cívica por el Desarrollo de Ancón y la Asociación por el Desarrollo y Progreso de Ancón. Ellos dicen representar al “95% de anconeros que apoya el proyecto porque mejorará su economía”. Sin embargo, solo la pesca artesanal en Ancón genera un ingreso anual aproximado de nueve millones de soles y da trabajo permanente a más de 700 personas y sus familias, es decir, beneficia a 3.000 familias, según un estudio elaborado por Mundo Azul. Mientras, las actividades turísticas generan empleos fijos a 400 personas y cientos más durante el verano.

Aunque pocos lo mencionan, la Municipalidad de Ancón y los pobladores del distrito aprobaron hace 3 años el plan de desarrollo local concertado del distrito (2007-2017) que busca hacer de Ancón “una zona turística y recreativa de Lima, sustentada en sus recursos naturales y culturales, con un conglomerado industrial basado en microempresas en las zonas de expansión del distrito”. El nuevo alcalde de Ancón, Pedro Barrera, asegura que defenderá esta visión de desarrollo.

MTC y Marina guardan silencio
El estudio de impacto ambiental (EIA) de Santa Sofía Puertos contempla un solo lugar para la ubicación del proyecto portuario: la bahía de Ancón. Sin embargo, la evaluación de lugares alternativos es un estándar metodológico nacional. La empresa dice que el lugar lo oferta el MTC en su Plan Nacional de Desarrollo Portuario.

Sin embargo, la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental advierte que dicho plan no contempla esa opción como un objetivo estratégico porque busca convertir el puerto del Callao en el principal puerto ‘hub’ de la Costa Oeste del Pacífico Sur.

El proyecto de Santa Sofía está a solo 18 millas del Callao y pondría en riesgo la demanda proyectada para el terminal portuario del Callao y las inversiones.

Esto también fue advertido el 2007 en un informe del Departamento de Asesoría Legal de la Dirección General de Concesiones en Transportes del MTC al que tuvo acceso este Diario. Pero, solo unos meses después, con el ingreso de Enrique Cornejo al ministerio todo cambió.

Ni el ministro ni sus funcionarios accedieron a dar una entrevista a El Comercio para tratar el proyecto portuario de Ancón. Tampoco lo hizo la Marina de Guerra del Perú pese a que el proyecto compromete sus instalaciones.