La inseguridad impide a los contratistas del proyecto Camisea continuar las obras

Ayer hubo un hostigamiento narcoterrorista a unos 200 metros de la base policial de Kiteni sin que se reportaran heridos

La inseguridad impide a los contratistas del proyecto Camisea continuar las obras

Han pasado cuatro meses desde el secuestro de 36 personas en Kepashiato y todavía no se reanudan los trabajos en el proyecto Camisea. Esa semana la Transportadora de Gas del Perú (TGP) y su contratista Skanska había acordado iniciar la construcción de una planta compresora de gas pero esta iniciativa sigue paralizada hasta la fecha.

“Empezaríamos con la preparación del terreno para la planta compresora de gas. Teníamos dos años para construir la planta, pero este ya lo perdimos pues las obras tienen que ejecutarse en tiempo de sequía y en octubre empiezan las lluvias. Tendremos nueve meses de retraso”, explicó el superintendente de obras de Skanska, Toribio Blas, para El Comercio.

La zona de Echarate, en Quillabamba, y Alto Lagunas, en Vilcabamba, es dominada por narcoterroristas de la facción de ‘Gabriel’ y los altos ingresos que provienen del canon (alrededor de S/. 400 millones al año) no han sido suficientes para pacificar la zona.

Blas confiesa que los pocos trabajadores que le quedan y viven en Kiteni están atemorizados. El propio superintendente no se aventura fuera de la seguridad de su casa. “Estas condiciones de inseguridad s

HOSTIGAMIENTO EN LA ZONA
A quince minutos de Kiteni, en la base antisubversiva de Venezia, narcosenderistas dispararon a menos de 200 metros del campamento militar mientras El Comercio recogía información para esta nota. Ningún soldado o policía resultó herido.