Joven awajun está perdido en Lima desde hace 18 días

Rivero Achampash llegó a Lima hace cuatro meses con el objetivo de ingresar a la universidad

*Por Roxabel Ramon Huaroto* Unas cuantas prendas, su DNI y plátanos verdes especialmente seleccionados por su madre trajo como equipaje Rivero Achampash en su primer viaje a una ciudad. Han pasado cuatro meses desde esa larga travesía y 18 días desde que el nativo awajun de 21 años desapareció en esta selva de combis e indiferencia que puede ser Lima. Antes de desatarse la pesadilla, conocer la capital era un sueño lejano que el inquieto Rivero albergaba en su guerrero corazón awajun. El sueño imposible de casi todos los jóvenes en su natal Atsakus, comunidad nativa (también extraviada) en lo más profundo de la selva de Condorcanqui, en Amazonas. Un día el padre de Rivero, Jorge Achampash (40), decidió que el mayor de sus ocho hijos sería también su mayor orgullo. Fue hace un año, cuando le contaron que la universidad San Marcos ofrecía en Lima un examen de ingreso especial para aborígenes de la amazonía. Su hijo había terminado la secundaria en el pueblo de Nieva (a un día de camino), y esa terquedad era su mayor capital. El viaje Atsakus- Lima cuesta S/.250, una fortuna para los miembros de su comunidad, quienes -excepto los profesores y el cura- cultivan yucas y plátanos para el auto consumo (no hay mercado para esos productos por la falta de vías). Por meses, Jorge y sus hijos varones trabajaron de luna a luna: salían de madrugada a peinar el monte en busca de animales y al amanecer del siguiente día aparecían en Nieva para vender la carne. *SIN RASTRO* Ya en Lima, Rivero entendió que sin dinero ni siquiera podía tramitar su postulación a la universidad; por eso empezó a trabajar al tiempo que se preparaba para el siguiente examen. Eduardo Antish, el primo que lo recibió en el cuarto que alquila cerca de la Av. Venezuela, explica que el último 17 de marzo Achampash salió temprano hacia su trabajo en una tienda de abarrotes, a la altura de la cuadra 10 de la Av. Argentina (Cercado), pero nunca llegó: “Se había peleado con unos tipos de por allí que días antes quisieron robarle”, informa con la pena de no encontrarlo, como prometió a sus tíos a través del teléfono satelital. En las últimas tres semanas, Antish, de 29 años, ha recorrido hospitales, morgues comisarías, medios de comunicación y asociaciones amazónicas (como Aidesep) sin resultado. Debido a ese empeño, también perdió su empleo de ayudante en un conocido almacén, y con él los soles con que solventaba sus estudios de administración y apoyaba a otros cuatro primos menores. Estos últimos llegaron recién de Condorcanqui en busca, también, de lejanas oportunidades. Por ahora, junto a otros cinco awajun que ya siguen una carrera en Lima, buscan a su ‘hermano’ Rivero, a quien -prometen-llevarán a conocer el mar apenas aparezca. *Sobre su paradero* Llame a la División de Personas Desaparecidas de la Dirincri: 431 81 40, o comuníquese con Eduardo Antish al 996 22 1377, si sabe algo del paradero de Rivero.