La madre de Claudia Donet: "Pusimos a mi hija en manos de Dios"

Carmen Sánchez Piedra cree que su hija, campeona de marinera, volverá a bailar

Desde el aciago 8 de febrero, cuando una coaster embistió el auto en el que viajaba Claudia Lucía, una velita misionera permanece encendida en la casa de los Donet Sánchez. Hace poco más de dos meses, cuando la pequeña entró en coma por un traumatismo encefalocraneano grave, esa luz solamente era avivada por la tenaz fe de sus padres, hermanos, familiares y amigos que querían volver a ver su tierna sonrisa, encanto que la campeona desplegaba sin límite cada vez que levantaba el pañuelo y zapateaba al compás de una salerosa marinera norteña. Hoy esa llama está rodeada por un cuadro grande de la Virgen María que alguien de buen corazón entregó a la familia con una dedicatoria para Claudia en el reverso, y por una enorme imagen del Niño Jesús que un sacerdote prestó a la inquebrantable madre para que le sirviera de compañía mientras Lucía —como llaman en casa a la niña— estaba en el hospital Rebagliati. Carmen Sánchez Piedra (44) planea devolver esa figura bendita solo cuando su hija, de 7 años, esté totalmente recuperada. También acompañan a esa velita decenas de imágenes religiosas y fotografías de la campeona de marinera en la categoría preinfantil, que representan los deseos de salud para Claudia de todo el país. Todo ello forma un altar que, en señal de agradecimiento infinito, Carmen ha levantado en el medio de su sala, en la urbanización Los Cipreses del Cercado de Lima. “Es un milagro. Pusimos a mi hija en las manos de Dios y ahora ella está recuperándose”, dice Carmen mientras una especialista en terapia física que diariamente trabaja con Claudia se despide. Aunque puede estar sentada, la niña tiene dificultades para mover la parte derecha del cuerpo y su hablar aún es débil. No puede tener emociones fuertes ni tensiones. Por eso Carmen prefiere no exponerla a la prensa. “Al principio fue terrible. Yo decía que nada me iba a quitar mi fe y que mi hija solo estaba dormida. Sentía que Dios se estaba tomando su tiempo con ella. Ahora quiero agradecer al seguro social y a todas las personas que oraron por mi hija”, refiere la madre con lágrimas en los ojos. Carmen, quien cree que su hija algún día bailará nuevamente al centro de un coliseo como lo hizo en Trujillo en enero cuando ganó el concurso nacional de marinera, recuerda que el 15 de este mes tuvo que salir de la habitación del hospital para que su hija no la viera llorar de emoción. Claudia había salido del coma: levantó el pulgar en señal de triunfo a su profesora de baile. La conexión estaba hecha y desde el último lunes la pequeña está en casa. “También me ha dicho: “Mamá, te quiero mucho”. Ella avanza y sé que el camino es largo”, afirma Carmen. El neurocirujano David Huanca del Rebagliati señala que hay que esperar un año para ver si hay secuelas por las lesiones en la corteza cerebral. Desde Trujillo, Fernando Valverde, con quien Claudia campeonó, dice que estuvo rezando por ella. “Estoy feliz por su recuperación —refiere el niño—. No veo la hora de que volvamos a bailar juntos”.

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