Madre del presunto asesino del padre Linán Ruiz defiende inocencia de su hijo

Elisa Itati Fernández destacó la bondad del sacerdote. Dijo el religioso no solo le brindó ayuda a Carlos Navarro Fernández, sino a toda su familia

Elisa Itati Fernández de Navarro, madre de Carlos Navarro Fernández (25), negó que su hijo, quien fuera ayudante del sacerdote Linán Ruiz Morales, esté vinculado con el homicidio del religioso ocurrido hace una semana en el convento San Francisco del Cercado de Lima.

Desde su vivienda de Cañete, la mujer dijo al noticiario “América Noticias” que hace cinco meses su hijo ya no frecuenta el convento franciscano y aseguró que cuando se produjo el violento crimen, la madrugada del viernes, Carlos Navarro se encontraba en Cañete.

“Es inocente. No sé por qué lo están involucrando. Eso lo determinará la investigación para que se descubra quién fue. (…) Él vivía antes en el convento (durante tres años), pero desde hace cinco meses ya no va. Él está viviendo aquí con su pareja”, declaró la mujer.

Con relación a la víctima, Elisa Itati dijo que lo conocía y describió al sacerdote Linán como una persona “perfectamente maravillosa”. “Él nos ha ayudado, a mi hijo y a mi familia, en todo momento”, comentó y dijo además que “no se merecía morir”. “Él era un santo en la tierra”, afirmó.

“Él (Carlos) no es culpable. A una persona que la trata como si fuera su hijo no le puede hacer daño”, concluyó la mujer segura de la inocencia de su hijo. Sin embargo, Navarro Fernández es el principal sospechoso del homicidio y ya fue arrestado por la policía.

TIENE ANTECEDENTES
El noticiero “24 Horas” informó que no es la primera vez que Carlos Antonio Navarro, hijo madre argentina y de un peruano que se conocieron en Argentina, está envuelto en un hecho de sangre pues en el 2006 fue acusado de la muerte de César Paúl Torres Márquez, a quien agredió con una piedra cuando intentaba robarle.

A pesar de que fue acusado de robo agravado y lesiones con resultados fortuitos, su hermano, un sacerdote franciscano lo llevó a Lima y lo dejó bajo la protección del sacerdote Linán Ruiz Morales. Ahí pasó sus días ayudando en las tareas de limpieza, mientras su familia atendía se encargada de su situación judicial.