Mafias infiltradas en construcción civil amenazan Piura

Dieciocho obras municipales se han paralizado por las extorsiones este año. Los delincuentes también exigen cupos de trabajo a empresas privadas

Mafias infiltradas en construcción civil amenazan Piura

RALPH ZAPATA

Las mafias integradas por supuestos obreros de construcción han tomado, con violencia, gritos y pistolas en mano, las obras municipales en Piura. Así lo ha denunciado el jefe de la División de Infraestructura de la municipalidad provincial, Antonio Timaná Fiestas. El funcionario informó que, en lo que va del año, 18 obras han sido paralizadas por grupos de delincuentes comunes y ex reclusos, quienes exigen cupos de trabajo a cambio de la tranquilidad de los ingenieros residentes. Estos, con miedo, han aceptado las exigencias de los extorsionadores.

Este es el modus operandi de dichas bandas. Primero van a las comunas o al gobierno regional para averiguar acerca de las obras en ejecución. Luego, piden los datos de la empresa contratista y del ingeniero residente, a quienes más tarde llaman para exigirles dinero en efectivo o cupos de trabajo. En otros casos, van de frente al lugar,causan destrozos y paralizan la obra.

Para que algunas de las 18 obras se reanudaran, se tuvo que pagar entre 3.000 y 5.000 soles, cifra promedio exigida por los extorsionadores en la ciudad de Piura, o se tuvo que negociar el contrato de algunos obreros.

Lo grave del caso es que estos gremios imponen sus condiciones, refiere Timaná: “Ellos te dicen cuántos obreros suyos deben trabajar en la obra, cuánto deben ganar y qué deben hacer. El problema es que a veces realizamos trabajos sencillos, donde la maquinaria hace todo. Además, muchos de esos sujetos no están capacitados para realizar labores de construcción, lo cual perjudica la calidad de la obra y retrasa su entrega”.

TAMBIÉN EL SECTOR PRIVADO
Quienes están inmersos de manera privada en el mundo de la construcción, sector en pleno crecimiento en Piura, también padecen por el actuar de estos grupos.

El presidente de la Cámara Peruana de la Construcción (Capeco) en Piura, Javier Ramírez, por ejemplo, ha experimentado en carne propia este martirio. “Hace poco tuve una obra en un asentamiento humano. A los días de haber iniciado llegaron delincuentes, con machetes y revólveres a exigirme cupos de trabajo. Dos maestros de obra fugaron. La policía actuó con cautela. Tuve que aceptar sus exigencias sino me destrozaban todo o no me dejaban trabajar”, contó.

Ramírez mostró su preocupación porque este problema frene el crecimiento inmobiliario en Piura. “Acá ya no se pueden ejecutar obras públicas ni privadas sin tener que lidiar con estos sujetos. Incluso, algunas constructoras privadas contratan gente matonesca para que se enfrente a los otros delincuentes, lo cual solo genera más violencia. Esa no es la salida”, agregó.

EL MIEDO VENCE
A pesar de la situación, muy poco se puede hacer para frenar a estos delincuentes porque la policía no recibe las denuncias respectivas. “Lo que sucede no es secreto para nadie, pero tampoco podemos vivir a merced de los delincuentes. Urge que las empresas contratistas se reúnan con los sindicatos formales y la policía para elaborar planes de prevención ”, manifestó el gerente general de la Cámara de Comercio de Piura, Carlos Sánchez.

Ese silencio de las víctimas, quienes por temor a las represalias no denuncian, contribuye a que los delincuentes actúen con total impunidad, comentó el jefe de la Primera Dirección Territorial Policial (Dirtepol) Piura, general PNP César Cortijo.

“Si no tenemos denuncias, no podemos actuar. Sin embargo, montaremos más operaciones para detectar a estos malos elementos”, anunció.

EN PUNTOS
Los extorsionadores y su procedencia
Hasta el año pasado, existían, por lo menos, 18 asociaciones de construcción civil integradas por delincuentes y ex convictos, según la Municipalidad de Castilla. En ese distrito había 17, formadas por pandilleros de Chiclayito, El Indio, Talarita, La Primavera y Tacalá. En Piura se conoce a la Asociación de Desocupados del Sector Oeste, integrada por gente de mal vivir de Nueva Esperanza, Los Algarrobos, San Sebastián y San Martín.

La mayoría de las obras de la Municipalidad Provincial de Piura paralizadas por los delincuentes son trabajos de pavimentación e implementación de agua y desagüe en asentamientos humanos.

El funcionario municipal Antonio Timaná contó que muchas empresas contratistas han optado por abandonar la obra y pagarle una multa a la comuna antes que soportar los actos matonescos de estos grupos.

La policía informó que en febrero capturó a dos supuestos obreros, quienes exigían cupos de trabajo a un ingeniero.


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