Más de 2 mil pobladores cajamarquinos cuidan laguna El Perol

Los manifestantes hacen campamento, no conocen de temas políticos y señalan que solo quieren defender el agua

Más de 2 mil pobladores cajamarquinos cuidan laguna El Perol

RENZO GUERRERO DE LUNA

A Lucy López Cabanillas le enseñaron de niña, tanto en su casa como en el colegio, que la laguna El Perol era la más importante de la región Cajamarca. Ella recuerda a su abuela contándole cómo nacen los ríos, riachuelos y toda fuente natural de agua de este lugar, y que de allí lleva vida a los caseríos de la parte baja de esta cabecera de cuenca. Precisa que recién la conoció a sus 35 años, pero que la quiere tanto que sería capaz de derramar hasta la última gota de sangre para que no la profanen: sí, para ella este recinto es sagrado.

Llegó el lunes por la tarde, luego de caminar más de cuatro horas. Ella es la jefa de cocina del campamento ubicado al pie de El Perol. Mientras sirve generosos platos de papa, yuca, arroz y atún, ella conversa con sus compañeras sobre la intensa lluvia que cae afuera, al otro lado del improvisado comedor. “Cuando sale el sol, la laguna se transforma, se pone hermosa”, afirma y muestra una limpia y enorme sonrisa.

Amparados del aguacero, bajo inclementes toldos azules y amarillos, hay más de dos mil personas. Allí están padres, madres e hijos, quienes también apoyan la movilización debido a que los profesores se plegaron al paro indefinido para solicitar la inviabilidad del proyecto minero Conga, ese que ahora tiene a pocos metros de distancia.

Están los grupos que llegaron de San Marcos, los de Huasmín y los de Celendín. En realidad, son más de 50 los caseríos representados, aunque, como dice Jeremías Chávez Rodríguez, teniente gobernador de Salacat, aquí están todos: las 13 provincias de Cajamarca, con sus 127 distritos.

Él llegó el mismo jueves 24 de noviembre con su esposa y dos hijos. Ahora está solo por una cuestión de seguridad. Sabe que en cualquier momento se puede desatar lo peor: un comentario o una noticia puede degenerar la hasta ahora, salvo algunos enfrentamientos, protesta pacífica. No se trata solo de Conga, sino del 67% de cabeceras de cuenca que tienen concesiones mineras en trámite.

LA REALIDAD EN LA ALTURA
Arriba, a 3.800 metros sobre el nivel del mar, a menos de 5 grados bajo cero por la noche, respirando frío, esta gente espera. Escucha por la radio que sí va el diálogo, que no va Conga, que quizá se declare a la región en estado de emergencia. Desconocen si las negociaciones serán en Lima o Cajamarca, o si el paro ya paró.

Algunos son políticos y otros quizás infiltrados, pero en su gran mayoría es gente que no está pensando en derechas, izquierdas u otros. Tampoco saben de estudios ambientales. Les importa poco esos detalles, lo mismo que identificar a alguien como su líder (aunque el presidente Gregorio Santos es el más popular en la zona). Ellos están dispuestos a dar la vida –y lo gritan hasta que se les quiebra la voz– por esa fuente natural que alimentó a sus antepasados y a los antepasados de estos.

Para ellos, no se trata de cuatro lagunas y algunos pocos microorganismos. No. Para ellos este es un lugar sagrado, vital, y solo piden que se lo respete como tal.

TESTIMONIO
“Fui personero y me pagó así”
Para Juan Flores Hernández, lo que ha hecho el presidente Ollanta Humala es una traición. Comenta que él lo apoyó en la campaña, junto a muchos compañeros de la localidad de Catilluc, en la provincia de San Miguel, en Cajamarca, a seis horas en bus de la laguna El Perol.

“Él preguntó si queríamos agua y respondimos que sí. Le creímos y fuimos casa por casa promoviendo su candidatura: Yo fui su personero y me pagó así”, sostiene y advierte que en su pueblo los indignados ya han organizado relevos para estar en la laguna.