El momento más feliz: Papás en trabajo de parto

La presencia de los padres en el nacimiento de sus hijos estrecha vínculos familiares. El Instituto Nacional Materno Perinatal promueve esta experiencia inolvidable.

El momento más feliz: Papás en trabajo de parto
Por: Luis Silva Nole A Simón Páucar Santamaría le quedan pocos días antes de que ingrese a la sala de partos. La gestación para este cusqueño no es un tema ajeno. Su esposa tiene 37 semanas de embarazo. Simón sintió como suyas las náuseas de los primeros meses, sufre la hinchazón de piernas propia de las últimas semanas, experimenta la clásica sensación de sueño y cansancio, hace lo imposible por complacer caprichosos antojos y cede ante la hipersensibilidad que la gravidez trae bajo el brazo. A sus 32 años, Simón será padre por segunda oportunidad y esta vez ha decidido palpar de manera directa todo el proceso de gestación. Cada vez que el trabajo se lo permite, asiste a su esposa Carmen Quispe Gonzales, quien lleva en su vientre a Merelin Esmeralda. Él está tan comprometido con el próximo nacimiento de su hija, tan identificado con el sentir y el estado de su pareja, que siente pequeño todo esfuerzo de su parte por hacer menos complicado y más hermoso el alumbramiento. Por eso, hace un par de semanas caminó 9 kilómetros, a más de 4.000 m.s.n.m., en las alturas cusqueñas, hasta el santuario del Señor de Qoyllur Riti, para prometer algo que él prefiere guardar en secreto a cambio de que la bebe venga sana y de que su esposa no tenga problemas. Aunque sabe que la fe mueve montañas, Simón pone manos a la obra para que todo resulte bien. Su compromiso lo ha llevado a ser uno de los padres más aplicados del programa Parto con Acompañante que desde hace cuatro años promueve el Instituto Nacional Materno Perinatal (INMP, antes Maternidad de Lima). Ha asistido, con su esposa, a tres de las seis sesiones de psicoprofilaxis obstétrica y estimulación prenatal, y calienta motores para ser el principal apoyo de Carmen en el parto. Forman la pareja perfecta. El amor entre ellos se desborda por sus ojos, y el que sienten por Dariely, la niña por venir, salta a la vista en el cuaderno especialmente dedicado a ella que ambos han decorado con fotos de cómo han sido las más recientes y excitantes 33 semanas de sus vidas. Juan Carlos Crisante Tomairo (24) y Lidia Tavita Zavala Núñez (21) no se pierden un solo detalle de la preparación para el parto que se brinda en el INMP. Él no deja de filmar las explicaciones y los ejercicios. Quiere repasar en casa su papel en la postura y el ritmo de respiración más adecuados para ayudar a su esposa en esos cruciales momentos. “Aun antes de que nazca Dariely, Juan ya es un buen padre. Está conmigo en todo este proceso y así me demuestra cuánto me quiere”, dice Lidia, emocionada. “Quiero ver todo lo que le pasa ella. La amo y ahora siento que la valoro más. También me estoy preparando para el parto”, enfatiza Juan, quien por esta época labora los domingos para tener libres los días que va con Lidia a las sesiones de preparación. El director general del INMP, Pedro Mascaro Sánchez, resalta que el gran objetivo del programa Parto con Acompañante es involucrar al padre con el alumbramiento. “Es —explica— para fortalecer la familia, ayudar a que los padres valoren más el esfuerzo de las madres y fomentar la paternidad responsable. Si no hay padre, entonces otro familiar puede ser el acompañante”. “Acá el padre aprende a ayudar a la madre en el parto con masajes, posturas, respiración y aliento. Además del vínculo afectivo, la presencia del padre ayuda a que se acorte la duración del parto ya que con él la madre se siente menos tensa y más segura, lo cual hace que el útero tienda a contraerse más fácilmente”, dice Rosa Elena Lara Valderrama, jefa de obstetrices del INMP. Una llamada a su celular es la señal. Rubén Ñaña López (48) pide permiso a su jefe, coge un taxi y embala hacia la otrora Maternidad. Su pareja, Zenaida Meza Meza (42), está a punto de dar a luz a su tercer hijo, las contracciones, el dolor y la ansiedad la agotan. Robinho viene en camino. Rubén no había recibido las clases previas ni visto nacer a sus dos primeros retoños, pero se acoge a la charla de emergencia de 15 minutos que también ofrece el programa y, vestido como un médico más, se lanza al ruedo. La última pujada. Rubén dice que todos los padres deberían pasar por esta experiencia y solo suelta la mano de Zenaida para acariciar a Robinho. “Nunca olvidaré esto”, añade Rubén. Jueves 18 de junio del 2009. 2:25 p.m. El bebe, sobre el pecho de su madre, no deja de llorar. El orgullo la invade a ella y al padre.

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