No hay una labor articulada para afrontar la ola de frío en el país

El inicio de la temporada de frío ha acabado con la vida de 140 niños en las zonas altoandinas. Pero el problema va más allá de las estaciones

*Por Vanessa Romo, enviada especial* *PUNO.* La noche entra silbando un canto frío en la comunidad Lenzora, en la provincia puneña de Lampa, a 3.800 metros sobre el nivel del mar. Son las 5:30 p.m. del último viernes de mayo, pero el sol que iluminaba los pastizales ya fue reemplazado por la luz de dos velas blancas que salen de una de las pocas casas que forman el poblado y que rodean un mustio escenario. John León Flores, de 2 años y medio, reposa quieto y abrigado en el ataúd que tuvieron que escoger sus familiares en Juliaca, tras seis horas de agonía en el hospital Carlos Monge Medrano. Su partida de defunción indica que murió de una neumonía grave. Simón León y Marta Flores, sus padres, piensan que murió de indiferencia. Marta llevó a John el martes de esta semana para que lo atendieran en la posta de Lampa. “Me dieron unas pastillas y me dijeron que viera cómo evolucionaba”, señala. Dos días después, tuvo que correr a Juliaca para que fuera salvado. “Las enfermeras me dijeron que ya era demasiado tarde, que mejor no lo hubiera llevado”, dice con una voz cansada de luchar. La historia se repite no solo en otras provincias de Puno, sino en decenas de zonas altoandinas de nuestro país. Arriba de los 4.000 metros, donde los pobladores escuchan que hay una gripe nacida en México que podría matarlos mientras ven cómo sus propios hijos perecen debido al descuido de ellos y del Estado. Y ya son 140 las historias que lamentar y llorar, 35 de ellas solo en Puno. John ha sido la última víctima. Una muerte que no termina de justificarse. *EN LA PUERTA DE LA HELADA* Para el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi), la temporada de frío debe iniciarse el 21 de junio y no será tan intensa como en años anteriores. Sin embargo, en las faldas del nevado Allin Cápac, en la provincia de Carabaya y a 5.000 m.s.n.m, las temperaturas ya llegan a 15 grados bajo cero. Víctor Lucaña, de 40 años, vive en ese sector con sus aproximadamente 100 cabezas de ganado, entre alpacas y llamas. Nos pide que no nos olvidemos de él, que necesita abrigo, que sus animales necesitan forraje ya que, como todos los años, es muy seguro que la helada caiga sobre sus pastos después de una nevada, y que su ganado vuelva a morir. José Marón, encargado de la Unidad de Operaciones del Comité Regional del Instituto de Defensa Civil (Indeci) en Puno, señala que ellos cuentan con 30.000 frazadas que empezarán a repartir en cualquier momento, pero necesitan que el Senamhi les dé la alerta para ejecutar la ayuda. Sin embargo, así esta alerta empiece, no tienen suficiente material. “Indeci en Lima aún no ha podido transferir el presupuesto al gobierno regional y sigue comprando productos para el almacén nacional”, advierte. Igual piensa que el gobierno regional no prioriza la prevención. “Se prefiere construir una plataforma deportiva a una defensa ribereña”, ejemplifica. En tanto, la ayuda del Pronaa solo se da en casos de emergencia y por un número determinado de días. La ración que otorga, además, es de 832 calorías, muy lejos de las 2.000 calorías que, en promedio, necesita un adulto, más aun en un entorno frío. Wilber Serpa, jefe zonal de esta institución, asegura que solo están facultados para ello. Por otro lado, Fredy Pásara, jefe de epidemiología a nivel regional, asegura que este año se han presentado 505 casos de neumonía, una cifra que deja atrás los 385 registrados hasta mayo del 2008. “En esto tienen mucho que ver las huelgas del sector Salud en la región que impidieron que se desarrolle un plan de prevención”, dice. “No existe voluntad política ni regional para acabar con el factor principal de este problema, la pobreza”, indica. Mientras tanto, el ganado camélido, sustento de la mayoría de pobladores altoandinos, también está expuesto al sufrimiento. Hay 323 mil cabezas de ganado en peligro de morir por las heladas, por no contar con un cobertizo y una provisión alimenticia adecuada. Gerardo Laque, director regional de Agricultura, asegura que se ha pedido S/.29 millones para atacar este problema. *INVOCACIÓN A LA AUTORIDAD* Lo que le pasó a la familia León le pudo a pasar a Abigail Ayamoto. Ella llevó a su hijo a la posta ante el primer síntoma, pero fue devuelta a su casa con unas pastillas de paracetamol y un jarabe para la tos. Al final terminó llevando a su bebe al hospital Carlos Monge cuando el cuadro era severo. “La primera vez me dijeron que mi hijo no tenía nada y que no me preocupara. Nosotras tenemos responsabilidad por descuidarlos, pero no nos educan. Necesitamos charlas, no solo en épocas de frío, sino todo el año y desde que estamos gestando”, reclama. En tanto, el llanto desconsolado en Lenzora continúa mientras transcurre la noche. Dentro del cuarto donde antes dormía toda la familia León continúa John, y su cuerpo es velado con un cartel de la campaña electoral de Ciriaco Díaz, actual alcalde de Lampa. Paradojas, dicen. Sus padres jamás recibieron un pedazo de alimento para ingerir por el frío o un retazo de ropa para cubrirse. Lo que sí los acompaña es una tos constante, pero no piensan ir a la posta en un buen tiempo. “Para qué vamos a ir, para qué vamos a reclamar”, dice Simón, y baja la cabeza. El viento espanta el silencio que deja y Marta vocifera a su otra pequeña hija que se ponga un chullo y una casaca. Basta con una tristeza a la vez.

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