No todos los colegios y universidades se ocupan de lo que les pase a alumnos

Los padres desconocen que sus quejas pueden canalizarse a través de La Comisión de Atención de Denuncias y Reclamos (Cader) y el Indecopi

*Por Elizabeth Salazar Vega* En el patio del nido Alegría de Jesús, en San Borja, Camila, de poco más de 2 años, aguardaba la llegada de su abuela Clorinda, pues esa tarde sus padres tenían un compromiso y no podían encargarse de llevarla a casa. Sus ojitos no tardaron en divisarla; apenas sintió que su cuerpecito era alzado y apoyado en un hombro maternal, se dejó vencer por el sueño. Eso no preocupó a Clorinda, al contrario, aprovechó para acostarla temprano. Pero algo le ocurría a Camila. Al promediar las 11 de la noche, cuando su madre Delcy Samamé llegó para darle las buenas noches, la nena no pudo más: - Mami, duele aquí, cabeza. “Le toqué ahí y fue horrible; sentí como gelatina. Se había partido el cráneo en el nido y la profesora no dijo nada. Corrí al médico; este me preguntaba si mi hija se había desmayado, si había botado la comida, y yo no sabía nada”, cuenta Delcy, aún afectada por lo ocurrido. Camila se está recuperando pero ni Delcy ni otras madres quieren que la docente María Caballero esté cerca de sus niños. La Comisión de Atención de Denuncias y Reclamos (Cader) del Ministerio de Educación abrió investigación por presunta negligencia, pero Caballero insiste en que no se dio cuenta del hecho y acusa a la madre de haber enviado a la niña al nido en ese estado. No obstante, ante el psicólogo Camila ya confirmó que la docente mentía. “Los accidentes ocurren, sobre todo en niños, lo malo está en no avisar”, reconoce la directora del plantel, Lilia Chauca. *LA CULPA DEL OTRO* “De acuerdo con las directivas del ministerio, cuando ocurre un accidente en un plantel el auxiliar, profesor o tutor es responsable de atender al herido y de comunicar el hecho al director, y este a su vez al padre de familia. El traslado a un centro médico debe ser inmediato”, explica Ángel Cisneros, representante de la Cader. Esta disposición se extiende a instituciones privadas y de enseñanza superior, donde también se han presentado tragedias. El más reciente fue el caso de Manuel Martos Huamán, estudiante de la Universidad Agraria, quien en marzo del año pasado se desmayó y murió en el gimnasio de dicha casa de estudios luego de pasar varios minutos sin recibir auxilio. “No había médicos en el tópico y la enfermera se negó a ayudarlo”, denunció Roxana Castilla, por entonces miembro del Centro Federado de Estudiantes de la universidad. El Cader recibe denuncias por negligencias médicas que ocurran en centros estatales, mientras que Indecopi recibe las quejas contra los privados. De comprobarse el hecho, el Cader solo puede exhortar a las Unidades de Gestión Educativa Local (UGEL), las cuales decidirán trasladar al docente infractor a otra área o cambiarlo de colegio, aunque aquí el procedimiento es más lento y burocrático. En tanto, Indecopi sirve como puente para una conciliación o sanciona al plantel con multas de hasta 71 mil soles. Los casos recibidos en ambas instituciones no pasan la decena, en parte porque los padres desconocen que sus quejas pueden traspasar las aulas. *EQUIPOS Y ATENCIONES* A John lo encontramos adolorido en el tópico del colegio particular Santa Teresita, de Surco. Las lágrimas recorrían sus cachetes mientras alcanzaba a decir que lo patearon cuando jugaba fútbol; por eso tenía una compresa en la canilla. “Acá llegan hasta 30 casos al día”, dice la doctora del centro, Nancy Aguilar. En este centro se cuenta con sillas de ruedas, balones de oxígeno y hasta resucitador artificial. A diferencia de ello, en instituciones estatales como Teresa Gonzales de Fanning, en Jesús María, y Scipión Llona, en Miraflores, el Ministerio de Educación y las autoridades municipales no invierten en capacitar a su personal en primeros auxilios o en dotarlos de equipos para atender urgencias. Los padres de familia son los que aportan gasas o alcohol, aunque en el Fanning se ha hecho un mayor esfuerzo y ahora se cuenta con un médico eventual y una camilla para atender a adolescentes que presenten cólicos. Lo más común son golpes, torceduras, presión baja y fracturas, pero saber con certeza cuántos accidentes involucran a escolares es difícil. El Seguro Integral de Salud (SIS), que atiende en su mayoría a estudiantes del sector público, no lleva un registro diferenciado de sus pacientes; mientras que en el sector privado, la empresa aseguradora Rímac estima que el 8% del millón y medio de estos alumnos sufre lesiones durante el año escolar, y corredores de seguros como Hermes reportan hasta 20 mil atenciones por accidentes en el país. *PASEOS PARA OLVIDAR* “Toda entidad educativa es responsable del alumno al interior del local, incluso en paseos si estos han sido organizados por la plana docente. El permiso que firma el padre no implica que esté asumiendo el costo en caso ocurra una tragedia. Si se trata de un accidente automovilístico es la empresa de transportes quien costea el daño con el SOAT”, precisa Carla Reyes, de Indecopi. Esta advertencia incluye a los viajes de promoción. Hasta hace poco, los meses de octubre a diciembre eran los favoritos para enrumbar a algún punto lejano de Lima, pero la tragedia del 4 de diciembre del 2007 en Apurímac marcó el antes y el después: cinco de los 32 alumnos del colegio particular Santo Domingo de Guzmán (Carabayllo) murieron tras caer al vacío el bus en el que se dirigían al Cusco. “Los médicos dicen que no voy a poder caminar con normalidad. El SOAT de la empresa Cial se agotó y el tratamiento lo paga cada padre de familia”, se queja María Tejada García, quien junto a su esposo y su bebe acompañaron a su hijo Alonso en el viaje. Todos quedaron con secuelas. “Si se trata de paseos fuera de Lima se requiere, además del permiso del director y de los padres, que la UGEL lo autorice, de lo contrario es informal”, advierte Cisneros. Según Raúl de Andrea, de la Asociación Peruana de Empresas de Seguros, en el mercado se ofrecen pólizas contra accidentes para escolares y universitarios en horario de clase o los 365 días del año, además de coberturas por viajes. Se estima en más de 360 mil los afiliados a alguno de estos seguros en Lima y provincias. Entidades como la Universidad Católica y la Unifé los tienen. *CRONOLOGÍA [2/11/2007]* En Cusco, la caída de una combi hacia un abismo cobra la vida de dos alumnos durante un viaje de promoción. *[12/3/2008]* Un estudiante de la Facultad de Zootecnia muere dentro de la Universidad Agraria La Molina. El joven no recibió atención a tiempo. *[4/3/2009]* Una camioneta escolar se incendió cuando trasladaba a 14 niñas del colegio Sor Rosa Larraburre, en Magdalena. *[6/10/2009]* El choque de dos movilidades escolares en Comas deja 10 escolares heridos. *[20/10/2009]* Una movilidad escolar que transportaba 18 niños colisiona con un auto y deja 10 menores heridos, en Breña.

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