Papeletas educativas dan risa. ¿Usted le haría caso a algo que no le costaría?

Sanciones en letra muerta. Las papeletas educativas no surten efecto en las calles de Lima

Por: *Alberto Villar Campos* En esa selva de concreto que son las pistas capitalinas, el rey es aquel que se burla de la ley haciendo el menor esfuerzo. Cruza semáforos cuando están en rojo, atraviesa carreteras estando a solo unos metros del puente peatonal o detiene su auto donde no debe, dejando de lado uno de los reglamentos más largos y olvidados del país: el Reglamento Nacional de Tránsito. No es en vano, pues, que los accidentes viales aumenten año tras año como la espuma. ¿Hay algo que pueda hacerse para corregir todo eso? La policía insiste en una tarea compleja, pero surrealista: educar al ciudadano (conductor o peatón) para que cumpla las reglas de tránsito. La última campaña empezó hace una semana: cientos de policías salieron a las calles e impusieron 5 mil "papeletas educativas":http://www.elcomercio.com.pe/impresa/notas/pnp-dara-papeletas-educativas-quienes-les-falte-revision-tecnica/20090301/252795 cuyo valor no es pecuniario, aunque sí moral. Le preguntamos a los lectores de la web de El Comercio si una sanción como esta puede ser eficaz, y sus respuestas dejaron claro el sentir ciudadano: de 2.630 participantes, 1.835 (70%) no creen que estas multas cumplan su objetivo correctivo. “Si existen leyes, hay que aplicarlas. ¿Por qué hay tanta consideración con los infractores?”. “Ellos solo entran en razón cuando se les aplica costosas papeletas porque lo sienten en el bolsillo”, fueron algunas de las opiniones. *SIN RESPUESTA EN LA CAPITAL* Entre mayo del 2002 y enero del 2003, la Policía Nacional repartió dos millones de papeletas educativas en la capital a los peatones que incumplían deberes tan sencillos como cruzar la pista por un lugar autorizado. Por esas fechas, además, esta institución sancionó económicamente a 134 peatones. Sin embargo, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) no halló un solo mecanismo efectivo para cobrar las multas. El sociólogo Gonzalo Portocarrero opina que, en estos casos, las papeletas no tienen mayor utilidad, pues “en los peatones, la costumbre por infringir las normas viales está muy intrincada”. El abogado Julio Castiglioni señala, además, que el cambio de actitud de un infractor pasa por las campañas educativas. “En el país se desconocen las normas; si queremos educar, tenemos que decir primero lo que no se debe hacer”, añade. En los últimos años, cinco municipalidades han implantado la política de la papeleta educativa en sus jurisdicciones. En Barranco, por ejemplo, el concejo distrital facultó su imposición en junio del 2008, para sensibilizar y garantizar la tranquilidad del vecindario. Igual ocurre en Breña, donde desde el 2007 se regula el expendio de bebidas alcohólicas con estas sanciones. Los concejos de Miraflores y de Lima han emprendido las más recientes campañas. Mientras que el primero entregó, en 8 días, 1.443 papeletas educativas a los conductores que abusaban del claxon de sus vehículos, el segundo impondrá estas multas hasta fin de mes a los conductores de movilidades escolares de la capital que conduzcan de manera irresponsable. “Nosotros nos damos el tiempo de conversar con el infractor”, refiere el coronel PNP Héctor Dulanto, jefe de la Policía de Tránsito, al defender la campaña que ejecuta su institución en la capital. Para él, la sensibilización es importante, pues se enfoca en educar a los sancionados, mas no a castigarlos con pagos que tal vez nadie cumpla. A raíz de ello, dentro de poco, su institución premiará también a los buenos conductores y peatones con papeletas de buen ciudadano. ¿Cuán eficaz será? ¿Sirve de algo sensibilizar o es preferible castigar? Nuestros bolsillos tienen la última palabra. *DEL CONSULTOR* Un papel importante en las revisiones * En el Perú, el Gobierno tiene miedo de gobernar, de que al aplicar autoridad pueda perder votos. Tiende a consultar en vez de actuar, está dispuesto a retroceder a la menor reacción negativa que su norma produzca en el ciudadano/elector, lo que quiebra el principio de autoridad. Este sistema equivocado es, pues, el gran culpable del caos en el sistema de transporte terrestre. Las autoridades, con las papeletas educativas, simplemente hicieron más de lo mismo, denotando un sentimiento de culpa en torno a revisiones técnicas que nacieron mal. Es por ello que solo un pequeño porcentaje de propietarios de vehículos ha cumplido con ellas. El Gobierno debe entender que los peruanos queremos eficiencia, justicia y autoridad. Que pueda poner orden en el desorden. * EDWIN DERTEANO. EXPERTO EN TRANSPORTE

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Irma Montes Patiño

Lidercon

Perú