El presunto asesino del padre Linán Ruiz negó ser el autor del crimen

La defensa de Carlos Navarro Fernández tendría hasta una docena de testigos que aseguran que el sospechoso no estuvo en Lima la madrugada en que el sacerdote fue asesinado

Carlos Navarro Fernández, quien se encuentra recluido en la prisión de Huaral acusado por la Policía de ser el principal sospechoso del asesinato del sacerdote franciscano Linán Ruiz Morales, negó ser el autor material del crimen. En cambio, reveló que el párroco puertorriqueño no tenía una buena relación con otro de los religiosos que moran en el convento de San Francisco.

Según contó al programa de TV “Punto Final”, Linán Ruiz y el sacerdote ecuatoriano Jaime Palacios no se llevaban bien porque al primero no le gustaba las visitas que recibía en el convento: muchachos que le solicitaban ayuda y a los que Linán consideraba “personas de mal vivir”, indicó Navarro Fernández. Solo una vez pelearon por ese motivo, acotó.

Carlos Navarro también dio cuenta de un “incidente” con el padre Palacios y del cual –asegura- fue testigo Delia Ferreira, la administradora de la iglesia. Según indicó, a fines del 2008 o a inicios del 2009 vio al sacerdote besándose con un joven al interior del convento. Él dice que le contó al padre Linán Morales de lo que había pero este nunca lo acusó porque no tenía pruebas.

Punto Final intentó comunicarse con el padre Jaime Palacios para que dé sus descargos pero no obtuvo sus declaraciones.

Navarro Fernández fue capturado en Cañete el pasado 3 de setiembre. Sus familiares aseguran que hacía cuatro meses que no frecuentaba el convento de San Francisco porque había regresado a su ciudad natal debido a que su conviviente estaba embarazada.

José Dulanto, abogado de Navarro, aseguró que una docena de testigos pueden asegurar que Carlos Navarro no estuvo en Lima la madrugada en que Linán Morales fue asesinado. Sobre las huellas encontradas en el cáliz de la iglesia, el abogado dijo que acusarlo por ellos era una “barbaridad” porque estas habían sido recogidas en una habitación distinta a donde se encontró el cadáver.

“Yo espero que esto se acabe. Juro por Dios que no soy el asesino. Voy a esperar paciente hasta que se aclare el crimen”, indicó Navarro Fernández, a quien la policía acusa del crimen basado en una serie de pruebas y a sus antecedentes.