Prohibición de imágenes religiosas en Concytec es "una especie de persecución"

Así lo indicó a elcomercio.pe el sacerdote Gastón Garatea, quien agregó: “sin imágenes, el modo de la creencia es igual”

Prohibición de imágenes religiosas en Concytec es "una especie de persecución"

Un polémico correo electrónico recibieron los trabajadores del Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica (Concytec) de parte de la presidenta de esta institución, Gisella Orjeda.

Ella les prohíbe tener imágenes religiosas en las oficinas y les da un plazo de una semana para retirarlas, pues considera que las manifestaciones en ese ámbito deben corresponder al ámbito personal de cada empleado teniendo en cuenta además que se trata de una institución perteneciente a un estado laico e independiente de la Iglesia Católica.

“Debemos impulsar el pensamiento crítico basado en la evidencia. Este es la piedra angular de la ciencia. He visto con preocupación la proliferación de imágenes religiosas en Concytec. Las que han aumentado al punto que visitantes extranjeros de diverso origen me han hecho sorprendidas reflexiones”, explica Orjeda en su mensaje, según dio cuenta “Perú 21”, que además agrega que los trabajadores han enviado una queja ante el cardenal Juan Luis Cipriani.

“UN ABUSO”
En opinión del padre Gastón Garatea, la medida de Orjeda responde a “una especie de persecución religiosa”, a “un abuso” y un absurdo que violenta la libertad de las personas, además de “buscar pleito por gusto”.

“Somos un país religioso, un país creyente. Creo que poner una imagen religiosa en una oficina no significa estar haciendo proselitismo todo el tiempo”, manifestó Garatea a elcomercio.pe.

Asimismo, refirió que si las personas ponen imágenes religiosas en sus oficinas, es porque es su forma de vivir.

“Yo no creo que la gente sea más o menos creyente por las imágenes que tiene. Sin imágenes, el modo de la creencia es igual”, concluyó el sacerdote, quien –sin embargo- dijo suponer que la funcionaria ha actuado con buena voluntad.

El Arzobispado de Lima y la Conferencia Episcopal Peruana aún no han emitido algún pronunciamiento al respecto.