¿Qué será lo más recordado de Sudáfrica 2010?

El pulpo Paul, Larissa Riquelme, la Jabulani, las vuvuzelas y el beso de Iker Casillas opacaron al fútbol en el Mundial que se fue

¿Qué será lo más recordado de Sudáfrica 2010?

Por Ángel Hugo Pilares

España es campeona del mundo, Andrés Iniesta es un ‘crack’ y Dieguito Forlán ha dejado bien parado al fútbol sudamericano. Sin embargo, uno de los mundiales con menos fútbol y que recién en su segunda fase empezó a ofrecer partidos del nivel esperado será recordado también por una serie de eventos y personajes que marcaron los días. ¿Cuál de ellos marcó el Mundial para usted?

1. El pulpo Paul. Uno de los protagonistas del Mundial estuvo muy lejos de Johannesburgo. El acuario alemán de Oberhauser fue escenario de una experiencia digna de “La Dimensión Desconocida” donde un pulpo no solo es un molusco cefalópodo que sabe bien en cebiche sino también un instrumento para ganar apuestas (y perderlas). El pulpo Paul atinó todos los resultados de los partidos jugados en Sudáfrica a pesar de cargar un triste pasivo: hace un par de años falló en la final de la Eurocopa donde España superó a Alemania. Esta vez acertó ayudado por la experiencia, que le indicaba que los ibéricos nunca le iban a fallar. Se ha anunciado el retiro del que tal vez sea el hincha español más recalcitrante, en la cima de su gloria. Lo extrañarán sus congéneres Pauline y Maradona, así como el desacertado cuy Jimmy, el loro Many, los pobres osa Renate y delfín Sayco.

2. Larissa Riquelme. Si las diosas griegas de la antigüedad seducían con una manzana de la discordia, ella eligió un arma más acorde al siglo XXI: un celular. Eso fue lo que captó un fotógrafo entre sus voluptuosos senos asunceños y esa fue la imagen que dio la vuelta al mundo. A partir de ahí su vida cambiaría: dejó de ser una modelo que solo aparecía en un popular diario guaraní para convertirse en un fenómeno de masas. Prometió posar desnuda si su selección clasificaba a semifinales y convirtió al equipo guaraní en uno de los más odiados del Mundial durante un par de días porque cayeron contra España y la ilusión parecía romperse. Eficaz marketera de sí misma, Lari como le dicen posó como Dios la trajo al mundo en premio al esfuerzo de sus muchachos y a los miles de mensajes que recibía en sus cuentas de Facebook y Twitter. Luego, para seguir haciéndonos felices, lo volvió a hacer en homenaje a España, entonces futura campeona. Sus hinchas peruanos siguen esperando que venga.

3. La Jabulani. Si la fábrica alemana que hizo la pelota del Mundial quería que esta no pase desapercibida, su estrategia fue fenomenal: crearon una pelota imposible de atajar que reciba todas las puyas de parte de los porteros. Desde antes del Mundial, Julio César había advertido su potencial destructivo contra los porteros pero todo fue achacado a una estrategia de contrapropaganda. Al final, el arquero inglés Robert Green se ganó el apodo de ‘Calamity’ Green (en homenaje al otro portero de la selección inglesa, ‘Calamity’ James) gracias a la pelota y hasta Maradona, cuyas dotes como DT pueden estar en cuestión pero no su calidad para pegarle al balón, se sumó al cargamontón cuando la culpó de las deficiencias de su sistema táctico (“No dobla, viejo. Cuando la querés tirar al segundo palo no cae. ¡Viejo, el cambio de frente en este Mundial es imposible! Y después hablan de Diego…”). Es lógico suponer que la selección campeona debía ser aquella en la que su portero estaba vacunado contra los balones serpenteantes y los cambios de dirección gracias a los años de entrenamiento en un equipo lleno de estrellas pero con una mala defensa.

4. Las vuvuzelas. Ese sonido que solo podía ser comparado a tener un enjambre de abejas viviendo en tu oído o a una multitud de elefantes cantando el coro del ‘Waka Waka’ fue quizás el instrumento musical más satanizado de la historia, pero también uno de los más populares. Su ruido, capaz de aturdir al público y a los jugadores (célebre es el comentario de Javier Mascherano, en el sentido de que su sonido provocó un error garrafal de Demichelis en el encuentro ante Corea del Sur) también sirvió al vigente campeón: el ruido de la corneta de marras era tal que evitó que se sienta el aliento de 60 mil holandeses. Y eso que la FIFA hasta evaluaba prohibirlas. Al final España se llevó el título, las vuvuzelas se metieron hasta en YouTube y los peruanos, cuando no, inventamos una variante que sirve hasta para manifestaciones: la ‘vuvuchola’.

5. Sara Carbonero. En España la odiaron luego de la derrota ante Suiza. A alguien se le ocurrió que su presencia detrás del arco de Iker Casillas traía mala suerte y que distraía al guardameta. Iker se encargó, con un desempeño que fue mejorando a lo largo de la copa, de desvirtuar esa posibilidad, y se aguantó las ganas de besarla cada vez que ella lo entrevistaba en calidad de reportera de la cadena española Telecinco. Él, que solo había estado con ella a solas una noche durante su estadía en Sudáfrica, no aguantó más y terminó por lanzarse encima de ella. El beso dejó estupefacta a Sara y a todos los televidentes, que vieron así coronada una historia de amor. Su beso fue más visto, incluso, que la celebración española.