Las razones de una goleada: cuatro motivos para la victoria de Alemania sobre Inglaterra

Un análisis acerca de los motivos que pusieron al cuadro de Joachim Low en cuartos de final del Mundial

Las razones de una goleada: cuatro motivos para la victoria de Alemania sobre Inglaterra

1. Porque Alemania gana en las áreas, sobre todo en la ajena. La vuelta de Klose le dio lo que nunca le dará Cacau: puntería en el último toque, presencia de 9, oficio de cazador. Atrás Alemania se blinda con armas típicas y sus torres de siempre. Le falta un arquero fiable, porque el 1 actual (Neuer) es más un golero volador que no termina de ser portero completo. Eso sí, dicen que es un gran atajapenales. Sirve como dato.

2. Porque Klose hizo todo lo que Rooney no. El fútbol es un duelo colectivo, pero existen las individualidades que potencian a los equipos y en un partido de octavos de final tienen que aparecer. Klose conoce de paporreta el camino de los mundiales, se siente cómodo transitándolo: tiene 12 goles en 17 partidos. Es un capo de la copa. Rooney cargará otros cuatro años con el karma de no poder golear en Mundiales. En la hora dura, cuando había que verlo, Rooney no fue Lineker. Peor, ni siquiera fue Rooney.

3. Porque el juez Larrionda ayudó a Alemania en un momento clave. Ojo, no es que Alemania no haya hecho méritos, pero sería injusto desconocer que en la hora decisiva del primer tiempo, cuando Inglaterra se fue con todo para llegar al 2-2 el juez de línea no convalidó como gol un remate de Lampard que sí entró. El fútbol tiene guiños así: en el año 66, en la final del Mundial, el árbitro ayudó a Inglaterra en una jugada similar. Ahora, 44 años después, lo perjudicó.

4. Porque hay un ‘crack’ de nombre difícil y fútbol muy fácil. Se llama Bastian Schweinsteiger y juega de lo que mande su técnico. Si hay que hacer de Ballack, hace de Ballack, no importa que haya que retrasarse unos metros o correrse a una banda o jugar en una pierna por una contractura. Su actuación cortando y distribuyendo fue monumental. Además, no comete el error de intervenir más allá de sus posibilidades. Nunca interfiere con Ozil. Se deglutió a Lampard y Gerrard. Un káiser versión 2010.