Con un revólver de plástico, el 'Viejo' Green volvió a las andadas a los 59 años

Luis Green Román, un ex integrante de la banda Los Destructores, intentó asaltar una peluquería de Jesús María. Salió en marzo de Lurigancho

*Por: Luis García Panta* Se teñía el pelo, vestía ropa deportiva y se había dejado el bigote para simular una discreta decencia. Solía tratar bien a la gente, pero pocos sospechaban que, tras ese disfraz de jubilado, se escondía, en verdad, un avezado delincuente. En marzo último, Luis Arturo Green Román, de 59 años, dejó el penal de Lurigancho, donde estuvo recluido 12 de los 15 años que la justicia le impuso de castigo por haber cometido un asalto a mano armada. Según un preso amigo suyo, Green vivió esos años en el pabellón 7 (destinado a los extranjeros); allí —agregó el informante— pasaba los días consumiendo fuertes cantidades de droga y alcohol. Tras salir de prisión, fue a vivir a la casa de su hermana materna, Carmen Jiménez Román (51), en Independencia. Sin embargo, poco después volvería a tomar el enrevesado camino del delito. “No conseguía trabajo por mis antecedentes; mi familia, que vivía en Estados Unidos, ya no me enviaba dinero. ¿A qué otra cosa podía dedicarme?”, le confesó a la fiscal Wendy Calero Espino, tras su detención. Green deambuló por las calles de Lima en busca de víctimas y volvió a caer en las drogas, según un preso con el cual se reencontró en la carceleta judicial de Lima. Y fue Jesús María, donde vivió 38 años, el distrito donde habría de cometer su penúltimo asalto. Ocurrió en el centro de belleza Maqsalón, ubicado en el 182 de la avenida Melo Franco. Melisa Candy Gómez Pillaca (22), una de las trabajadoras de ese local, dijo que un sujeto de 60 años, canoso, con bigotes y provisto de un arma de fuego, la obligó a entregar S/.500 de la caja. Eran las 8 p.m. del viernes 16 de octubre. “Estaba con mi compañera Rosa Díaz Quispe y una cliente cuando ingresó el sujeto que nos apuntó y nos obligó a entregar el dinero”, dijo la joven. Díaz Quispe, por su parte, agregó que el delincuente les advirtió que, si no le entregaban el dinero, iba a disparar. “Al salir, nos dejó encerradas en el baño”, contó. *ARMA DE PLÁSTICO* Tres días después, Green volvió a las andadas. Esta vez llegó al centro estética Naty en Arnaldo Márquez 1474, Jesús María, haciéndose pasar como un cliente. “Quiero teñirme el pelo”, dijo a las mujeres que trabajaban en el local. Inmediatamente después sacó un revólver que, sin embargo, escondía un vergonzoso secreto para alguien del hampa: el arma era de plástico. Las peinadoras y los clientes que había en el negocio entraron en pánico. Todos menos Percy Omar Alvarado Chávez (24), quien aprovechó un descuido del malhechor para tomarlo de los brazos y reducirlo tras un intenso forcejeo. “El sujeto gritaba pidiendo ayuda a unos supuestos cómplices que nunca llegaron”, narró Alvarado. En su caída, la pistola salió volando y se partió en dos. Entre la vestimenta de Green se hallaron un cable de plástico y un cortaúñas. No se sabe si cometió otro delito, pues hasta ahora no ha habido otras víctimas que lo denuncien. La policía comprobó que el hombre tenía tres ingresos a la cárcel y ocho investigaciones por robo agravado. Sin embargo, el Ministerio de Justicia le había otorgado en enero de este año el indulto por razones humanitarias, pues —según un comunicado de ese organismo— sufría de “hipertensión arterial severa y hernia umbilical”. *UN VIEJO DESTRUCTOR* Green Román había sido uno de los primeros miembros de la temible banda Los Destructores. En su haber delincuencial se registra el asalto a un camión blindado en Cajamarca, ocurrido en los noventa, de donde robó US$2’200.000 que eran trasladados de una mina al aeropuerto de esa ciudad. Junto con Walter Chaparro “Viejo Manotas”, fue autor también del asalto a tres bancos en Chimbote y uno más a la empresa pesquera Hayduk, de donde sustrajo US$300 mil. El viernes, sin embargo, el destino del “Viejo” Green fue, finalmente, escrito: la justicia ordenó su traslado a un penal de máxima seguridad en Huacho por reincidencia. CLAVES * Wilfredo Pedraza Sierra, ex jefe del INPE, señaló que la cárcel no ayuda a la resocialización del interno. Muchos, tras su liberación, vuelven a caer en el delito. * El ex funcionario agregó también que no es usual que una persona de 60 años siga asaltando. “La vida delictiva termina generalmente a los 50 años. En el caso de Green, las drogas habría causado su vuelta a las andadas”, dijo.