Secuestradores fueron capturados tras malograrse el auto en el que iban

Además, la mujer a la que habían asaltado minutos antes los encontró en la comisaría y los identificó

Cuando ingresaron custodiados a la comisaría de Monterrico, en Surco, unas palabras los noquearon. “Ellos fueron los que me robaron y secuestraron”, exclamó al verlos, nerviosa pero decidida, Teresa Cruz Izquierdo (40) en la delegación policial, cerca de las 3 a.m. de ayer.

Esa frase, directa como un balazo, acabó de golpe, al menos por ahora, con los planes delictivos del trujillano Darwin Alfonso Llanos Segura (26) y el limeño Carlos Enrique Navarro Carrión (35), quienes increíblemente se reencontraron con su víctima en el lugar menos idóneo para ellos.

Más allá de retratar la inseguridad ciudadana que azota a Lima, esta historia es digna de convertirse en libreto para una película, mezcla de acción y comedia.

A las 2:53 a.m., en el centro de monitoreo de las cámaras de seguridad de Surco, se detecta a un par de desconocidos, a la postre identificados como Llanos y Navarro, que corrían por la Panamericana Sur, a la altura del puente Primavera. Algo sucede, piensan en el centro municipal. Se da la alerta y serenos a pie intentan alcanzarlos.

Los sospechosos tratan de trepar las rejas del puente, pero son capturados por serenos que llegaron en unidades móviles. Primero niegan conocerse, pero uno de ellos lleva en el bolsillo dos boletos de bus interprovincial con los nombres de ambos. Entonces los serenos deciden llevarlos a la comisaría de Monterrico.

EL AUTOGOLPE
La historia comienza en la cuadra 6 de la Av. El Polo, también en Surco. Teresa Cruz y su esposo se disponen a guardar su vehículo Nissan Primera azul eléctrico, de placa CGF-100. Cuando el caballero, cuyo nombre no fue revelado, se baja del auto para abrir su cochera, dos desconocidos –ahora tristemente conocidos como Llanos y Navarro– los encañonan y golpean, pero él logra zafarse y huir, y deja a merced de los asaltantes a la señora Cruz dentro del vehículo, según ella misma relataría a la policía.

Los delincuentes se van en el auto con Teresa, a quien le piden sus tarjetas de crédito. Como no las trae consigo, la dejan abandonada semidesnuda en una calle de Villa El Salvador. Cuando regresaban por Surco, el auto se les trabó en plena marcha, por lo que lo abandonaron, explicarían luego.

Mientras tanto, serenos de este distrito auxilian a la señora y coordinan con sus colegas de Surco su traslado a la comisaría de Monterrico. Ahí el susto que pasó Teresa dio paso a la satisfacción de ver a sus atacantes detenidos.