Su objetivo es vencer al mar para salvar vidas

Los salvavidas están en 93 playas y 35 piscinas públicas de Lima y Callao. Después de ser rescatadas, algunas de las víctimas los insultan o agreden

*Por Beatriz Rejas García* El salvavidas Emilio Colque Rivera se despierta todos los días con la firme convicción de no dejar que el mar de Santa María se lleve, para siempre, a algún desafortunado bañista que osó desafiar sus olas al ingresar sin calcular el riesgo. En los tres años que tiene de salvavidas, y como uno de los 420 miembros de la Unidad de Salvataje de la Policía Nacional del Perú (PNP), ha sido protagonista de más de cien rescates. En lo que va de este verano, ha salvado 25 vidas. Esta última cifra lo convierte en uno de los efectivos con más emergencias atendidas en lo que va del 2009. Aunque todos los rescates son importantes, Colque recuerda dos en esta temporada: el primero fue un indefenso pequeño de 7 años que el pasado sábado 17 de enero no podía salir del mar de Santa María tras ser revolcado por unas seis olas y arrastrado 150 metros mar afuera. El niño —producto de su desesperación— se hundía constantemente y tragaba abundante agua. Fue sacado inconsciente. Pero, felizmente, vivo. En esta lista también figura el rescate del último lunes de las amigas Cecilia Arroyo y Cynthia Flores, ambas de 20 años, que ingresaron al mar sin saber nadar y cuando el oleaje estaba fuerte, a raíz del temblor que se produjo la tarde de ese día en el sur. “Las chicas entraron en una crisis nerviosa que dificultó su salida del mar”, relata. Con gran serenidad, este técnico de tercera de la Policía Nacional narra cada una de sus experiencias en el mar. ¿Pero no siente miedo, acaso no piensa en su familia por el riesgo que corre? Sonríe. Y responde: “En ese momento no piensas en el miedo, ni si el mar está embravecido, ni siquiera piensas en tu familia. Tu objetivo es llegar y poner a buen recaudo a la persona. Luego, cuando estás afuera, miras hacia el mar y te preguntas: ¿Cómo pude entrar ahí?”. Más que las carencias con las que deben trabajar en las 93 playas y 35 piscinas públicas de Lima y Callao (solo tienen 9 motos acuáticas, 11 deslizadores, 10 tablas y 242 boyas) a estos “delfines” guardianes les afecta mucho la actitud de algunos de los bañistas que son rescatados o de sus familiares, luego de haber pasado la emergencia. “A veces hasta nos insultan o nos quieren pegar”, dice Colque. *LA PSICOLOGÍA CUENTA* Eran las cinco de la tarde del martes 3 de febrero, cuando el salvavidas Augusto Garibotto Nolasco, de 49 años, se percató del llanto desconsolado de una joven que estaba sentada en la arena de la playa Los Delfines, en la Costa Verde. Al acercarse, la muchacha le confesó su deseo de morir. El término de un amor era suficiente razón para arrojarse al mar y desaparecer entre las aguas. Aunque han pasado ya algunos días, este salvavidas, con 16 años de experiencia policial, aún se siente apenado por Lizbeth, de apenas 20 años. “La chica estaba descontrolada, solo me decía que quería morir. Al menos una hora estuve tratando de persuadirla antes de que llegaran los bomberos”, detalla. Según Garibotto, el trabajo de un salvavidas no solo consiste en atender las emergencias dentro del mar. A estas se suman todas las eventualidades que pueden suceder fuera de él. “Nosotros somos psicólogos: detenemos conatos de bronca entre muchachos, acogemos a los niños cuando se pierden. En verdad, aunque suene a chiste, somos como los Guardianes de la Bahía”, dice sonriente, al aludir a la serie de televisión. *SOY MUJER Y… SALVAVIDAS* La mayor PNP Rocío Mayhua Rivera, de 31 años, es una de las 15 mujeres salvavidas de la Unidad de Salvataje, desde el 2006. Su primer rescate, por ironías del destino, fue salvar a su sobrino de 3 años. “Lo llevé a la piscina que vigilaba y casi se ahoga. Se había hundido”, cuenta. Por ahora, la “jefa” (así la llaman sus compañeros y subalternos) se encarga de las coordinaciones y del traslado de los equipos ante una emergencia. *SEPA MÁS * Según el comandante Herbert Ramos, de la Unidad de Salvataje, el 90% de las emergencias sucede por imprudencia de los bañistas. Muchos bañistas ingresan al mar sin saber nadar o tras haber bebido licor. En lo que va del verano se han reportado 946 rescates en Lima y Callao. De ellos, 433 fueron de varones adultos.

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Verano 2009