Su otra pasión: Francescoli, Stoichkov, Chilavert y Campos la hacen de periodistas en Sudáfrica

Estos futbolistas con categoría de héroes trabajan comentando partidos en el Mundial. Ni su prédica y su talento se han perdido

Por Carlos Salas
Enviado especial

ENZO FRANCESCOLI
El ‘Príncipe’ está ahí y detesto los jeans y las zapatillas con que he venido al estadio: para hablar con Francescoli tienes que vestir frac. El uruguayo conserva sus modales de diplomático, casi los mismos con que hizo aun más grande al Uruguay de los años noventa y famosísimo a su querido River Plate. No habla Enzo, enseña. Fue un flaco elegante que creció bajo la sombra de Maradona y Zico, sus pares sudamericanos, pero brilló igual. Ahora, pasados los 40, el volante al que Diego bautizó como “maravilloso” está aquí en Johannesburgo y voy a pedirle una nota. ¿De qué se puede hablar con un hombre cuya grandeza es solo comparada con la de los once hombres del ‘Maracanazo’? Fue mundialista dos veces (1986, 1990) y cada vez que visitó Lima con su selección nadie lo pudo pifiar. Ese hombre ha viajado a Sudáfrica 2010 para comentar la participación de Uruguay en la copa y se lo puede ver en Canal 7 de ese país. La gente que lo ubica, los tipos como yo que lo recuerdan, le piden que se meta a la cancha y juegue. El Enzo, el hincha de Peñarol, el ídolo de Zidane, responde con la autoridad de leyenda: “Es el tiempo de estos chicos”. Igual, uno se queda pensando en la feliz noche que pasaría viendo VHS viejos con partidos de Enzo. O en vivo.

JORGE CAMPOS Y LUIS GARCÍA
Siempre será imposible que el mexicano Jorge Campos pase desapercibido. Y todo por su ropa. En los años noventa fueron esos horrorosos trajes naranja eléctrico que lo hicieron el arquero-líbero más huachafo del mundo. En el 2010, en Sudáfrica, son estos trajes de diseñador con que se lo ve en la cabina de TV Azteca, esta percha con que se ha mandado para el diario, este ‘look’ de coctel con que opina sobre el ‘Conejo’ Pérez pelando los dientes. Lo he visto casi todos los días y cada tanto que uno lo saluda pasa la voz con ese “Buenassss” de inconfundible acento mexicano. A su lado, casi siempre, anda Luis García, ese volante con patada de burro que le hizo dos goles a Irlanda en el Mundial de Italia 90. Como dupla son fenómenos, dice la crítica. Como compañeros de cabina, opino lo mismo.

HRISTO STOICHKOV
Yo creo en Hristo, pero nunca pensé que sus gestos para recibirte serían un poco diabólicos. Ayer le pedí una nota, con suma cortesía, con demasiada cortesía diría, y me respondió con la agresividad de cuando insultan a tu vieja: “No, no, no. No molesten, no molesten. No puedo, váyanse”, dijo. ¿Es este hombre el mismo que vi en la despedida de Diego Maradona divertirse como un chibolo? No parece. Lo cierto es que Hristo Stoichkov, el mítico mediapunta del FC Barcelona y capitán de la selección de Bulgaria, trabaja para una radio mexicana (Estadio) y aunque le hubiese llevado una mentirosa colección de recortes periodísticos igual iba a decirme que no. Lo suyo es otra cosa: apenas me alejé, un par de chicas bastante guapas le pidieron hablar con él, grabarlo, sonreírle. Y atracó.

JOSÉ LUIS CHILAVERT
El bulldog se ha convertido en un elefante. José Luis Félix Chilavert tiene 44 años, pesa 120 kilos y de no ser por las imágenes que se tienen en la cabeza de su gloriosa época en Vélez, podría decirse que se pasó toda la vida vegetando, durmiendo, comiendo. Como si toda la vida hubiese sido un millonario glotón y aburrido. ‘Chila’, claro, no sabe que estoy elaborando una teoría sobre su físico mientras me acerco para preguntarle sobre Paraguay, los arqueros de la copa, el fútbol de hoy y, claro, Maradona. Si lo hubiera sabido, este hombre que hoy es una de las caras visibles de Univisión Deportes no se portaba como se portó. Educado, correcto, político.