VIDEO: Vilca y Astuquillca, elegidos personajes del año por El Comercio

El padre del suboficial César Vilca y el valiente policía que sobrevivió 17 días tras ataque narcoterrorista en La Convención, fueron distinguidos como Personajes de la Noticia 2012

EL COMERCIO

Lo que a Luis Astuquillca le fastidia más es ser el centro de la atención. ¿Pero cómo no serlo si es el héroe que este país vio salir de la selva, cuando ya todos, menos su familia, lo daba por muerto? A pesar de ello, lo vamos olvidando y ese olvido es para él, de alguna forma, un alivio. La desmemoria como posibilidad de seguir adelante. Ayer él y Dionisio Vilca, padre de César Vilca –el suboficial de la policía que murió en la selva de Cusco, la misma selva de la que Luis, también suboficial, logró salir tras 17 días–, fueron reconocidos por El Comercio con el galardón Personaje de la Noticia, en la entrega de los premios Padre Urías, en su vigésima cuarta edición anual.

Si el olvido es una forma de continuar para Luis, para Dionisio lo es el recuerdo. El recuerdo de haber tenido que entrar a esa selva infectada de minas y de terroristas para descubrir el cadáver de su hijo. Reproducir los detalles de ese encuentro es un esfuerzo vano. Ese tipo de desamparo escapa a las palabras.

Ambos recorrieron la sede de El Comercio antes del reconocimiento que se les brindó. No sabían que serían premiados. El señor Vilca, siempre amable, estaba acompañado por su esposa, su hija y su nieto Diego. Astuquillca llegó luego. Su presencia tiene algo de lejanía. Es, en ciertos gestos, como un eco de lo que vivió.

Cuando fueron homenajeados por el director de El Comercio, Francisco Miró Quesada Rada, ambos recibieron los aplausos a su manera: Luis, serio; Dionisio, sereno. Reyna Vega, esposa de Dionisio Vilca, veía el estrado y lloraba. Su llanto era uno apacible. Fidela Vásquez, madre de Astuquillca contuvo la emoción. Ambas estaban sentadas juntas. Ambas han conocido lo que pesa la incertidumbre de no saber si su hijo estaba vivo.

“Un profundo homenaje a Dionisio Vilca y Luis Astuquillca porque ellos cumplen un precepto histórico muy antiguo: son héroes”, dijo el doctor Miró Quesada Rada.

“Yo voy a seguir, lo que quiero es seguir. Lo que quiero es conseguir justicia y les agradezco porque ustedes son un apoyo moral para eso”, dijo Vilca.

Ayer, antes de llegar a El Comercio, pasó más de una hora en el Congreso para que le dijeran que no, que lamentablemente ya se acababa la legislatura y que el proyecto para declarar a su hijo héroe no se podría discutir en el pleno del Parlamento.

Luis Astuquillca recibió el premio y se lo dedicó a su amigo y compañero César Vilca, hijo de Dionisio. No habló más.

Al acabar la ceremonia Luis y Dionisio se despidieron. Un apretón de manos y siguieron sus caminos. Acaso sin notar que esos caminos son invariablemente el mismo.