James Watson, el polémico codescubridor de la estructura del ADN

El científico estadounidense, ganador del Premio Nobel de Medicina, ha realizados declaraciones cargadas de controversia

James Watson, el polémico codescubridor de la estructura del ADN

El biólogo molecular estadounidense James Watson es el único sobreviviente del cuarteto de científicos que descubrió la estructura del ácido desoxirribonucleico (ADN), y una personalidad que ha combinado la fama por aquel hito del conocimiento humano con la polémica por algunas declaraciones.

Watson, quien acaba de cumplir 85 años de edad, estará este jueves en la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, donde develará un monumento en memoria del biólogo molecular británico Francis Crick con quien, en febrero de 1953, compartió el “eureka” de un modelo de doble hélice del ácido que contiene las instrucciones genéticas en todos los organismos vivos y es responsable de su transmisión hereditaria.

El descubrimiento, que inicialmente pasó inadvertido aun en los círculos científicos, y de cuya publicación se cumplen hoy sesenta años, fue la culminación de una pesquisa de décadas que había comenzado a fines de la década de 1860, cuando el químico suizo Friedrich Miescher identificó el ADN.

Además de Crick y Watson, el equipo descubridor de la estructura tridimensional del ADN incluyó al físico Maurice Wilkins, nacido en Nueva Zelanda, y la biofísica británica Rosalind Franklin.

En 1962 Watson, Wilkins y Crick fueron galardonados con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina por “sus descubrimientos relacionados con la estructura molecular de los ácidos nucleicos y su significado para la transferencia de información en el material vivo”.

Franklin había fallecido cuatro años antes. Wilkins y Crick murieron en el 2004.

EL PERSONAJE
En su larga carrera, que incluye la dirección del Laboratorio Cold Spring en Nueva York, Watson ha escrito numerosos libros científicos y ha estado en la vanguardia de la investigación en biología molecular.

Y también ha sabido causar controversias con sus posturas políticas y declaraciones sobre asuntos tan variados como el medio ambiente, los irlandeses, los negros, la homosexualidad, o el color de la piel y la potencia sexual.

“La maldición histórica de los irlandeses no es el alcohol ni la estupidez, es la ignorancia”, dijo Watson en una conferencia en California el mes pasado, como si sus opiniones no hubiesen irritado ya en el pasado a mucha gente.

En 2000, en otra conferencia, Watson, con la autoridad que su descubrimiento le ha dado en el campo de la genética, opinó que las personas de piel más oscura tienen mayor potencia sexual y “por eso tenemos el ‘amante latino’, pero nunca hemos oído hablar del ‘amante inglés’”.

En octubre de 2007 Watson debió abandonar su puesto de rector emérito en el Laboratorio Cold Spring y su junta directiva, después de que se publicaran estas declaraciones: “Yo soy inherentemente pesimista acerca de las perspectivas de África, porque todas nuestras políticas sociales se apoyan en el hecho de que su inteligencia (la de los africanos) es la misma que la nuestra, cuando todas las pruebas dicen que eso no es así realmente”.

En la década de 1960, cuando era profesor en la Universidad estadounidense de Harvard, Watson declaró públicamente su respaldo a una retirada inmediata de las tropas de Estados Unidos de Vietnam, y en la década siguiente se unió a cientos de científicos opuestos a la carrera de armas nucleares.

Pero en 2007, en declaraciones publicadas por el periódico Esquire, Watson arremetió contra la izquierda “porque no les gusta la genética, porque la genética implica que a veces en la vida fracasamos porque tenemos malos genes”.

“(Los izquierdistas) quieren que todos los fracasos en la vida se deban al mal sistema”, añadió.

También Watson recordó que su ex colaborador Crick había dicho que “deberíamos pagar a los pobres para que no tengan hijos”.

“Yo creo que ahora estamos en una situación terrible y tendríamos que pagar a los ricos para que tengan hijos”, añadió. “Si existe correlación alguna entre el éxito y los genes, el cociente intelectual bajará si la gente de éxito no tiene hijos”.