Láseres telescópicos ordenarán la "basura cósmica" que amenaza a los satélites

Se trata de un nuevo invento australiano que busca evitar graves accidentes en el espacio

Láseres telescópicos ordenarán la "basura cósmica" que amenaza a los satélites

La empresa Electro Optic Systems, de Australia, ha desarrollado un sistema de seguimiento para ordenar la basura espacial y evitar que choque con los más de 5 mil satélites que, según la Agencia Espacial Europea, giran alrededor del planeta.

El invento funciona como un radar, pero es más exacto y puede detectar y medir incluso objetos minúsculos, según Craig Smith, director de la compañía australiana.

El dispositivo es capaz de rastrear objetos de menos de 10 centímetros de diámetro que, “si viajan a 30 mil kilómetros por hora y colisionan con un satélite que viaja en otra órbita, el efecto puede ser devastador”, señala Smith.

TELESCOPIOS CON LÁSERES
Smith explicó que los láseres “estarán distribuidos de forma estratégica en unos diez lugares en ambos hemisferios y colocados de tal forma que si uno no puede localizar el objeto, porque hay nubes o por la razón que sea, otro pueda hacerlo después”.

“Habrá un telescopio en el suelo que disparará rayos láser hacia el objetivo, medirá el tiempo en que la señal luminosa tarda en hacer el viaje de la Tierra al objeto y del objeto a la Tierra”, señaló.

Entonces, “al multiplicar este tiempo por la velocidad de la luz nos dará la distancia exacta”, explicó el director de la compañía australiana.

MEJOR QUE UN GPS
Hoy en día se utilizan Sistemas de Posicionamiento Global (GPS) para limpiar la “basura cósmica”, que si ven alguna probabilidad de colisión, avisan al operador del satélite o nave que se encuentra en peligro.

El problema, según Craig Smith, es que “la información no es exacta, con lo cual ocurren accidentes que podrían evitarse”, y además, ante una falsa alarma “el operador tiene que mover el satélite y gasta combustible, algo que a su vez acorta su vida útil”.

El año pasado, en setiembre, los restos del cohete europeo Ariane pasaron a 1,3 kilómetros del transbordador Discovery, acoplado a la Estación Espacial Internacional .

Aunque la NASA aseguró en ese entonces que no existió ningún riesgo para las naves, ni para los 13 astronautas que las tripulaban, si los desperdicios se acercaban más, habrían tenido que gastar combustible y realizar una maniobra complicada para sortear esa “basura”.