Día del padre: cintas de Hollywood para esta fecha especial

Quizá la mejor manera de festejar el día del padre sea viendo una película en familia. Aquí un repaso a algunas cintas enfocadas en la relación entre padre e hijo

Por: Rodrigo Bedoya Forno

Hoy es el Día del Padre. Muchos lo pasarán con el señor en cuestión, almorzando con él o visitándolo. Y cada quien habrá elegido el regalo conveniente: una camisa, una chompa, unos chocolates. Y algunos, probablemente, hayan elegido una película, como para ver en la tarde con la familia.

Y es que el cine ha mostrado al padre de muchas maneras: el padre querendón, el padre preocupado, el padre ausente, el padre protector. Y los padres como figuras cinematográficas han dado muy buenos personajes: seres complejos, que tratan de ser los mejores padres del mundo, como si tal cosa fuera posible.

EL PADRE AUSENTE
Dentro del Hollywood actual, quizá el cineasta que más toca el tema de las relaciones entre padres e hijos es Steven Spielberg. Y suelen ser relaciones incompletas: los padres suelen estar ausentes, o ser seres con problemas personales. En ‘Encuentros cercanos del tercer tipo’ (1977), la obsesión del protagonista por los ovnis lo hacen perder a su familia.

Pero quizá el ejemplo más ilustrativo esté en ‘La guerra de los mundos’ (2005). Ahí, Tom Cruise interpreta a un hombre que ha descuidado a sus hijos por mucho tiempo. Y ve cómo el mundo es invadido por extraterrestres. Lo único que le importa es cuidar a sus hijos. Sabe que es la última oportunidad que tiene para demostrar su valía, su capacidad. Debe demostrar que no es un hombre incompleto.

Otro buen ejemplo de padre protector es ‘Camino a la perdición’ (2002), interesante película de Sam Mendes. Michael Sullivan es un mafioso durante la gran depresión cuya familia es asesinada. El único que se salva es su hijo mayor, también llamado Michael. Lo que sigue es el escape de ambos personajes por las rutas estadounidenses, huyendo de un sicario. Un mafioso y su hijo, y una relación que se va estableciendo a partir de pequeños actos cotidianos. Casi no hay palabras: lo que importan son los gestos de dos personas que se quieren, pero que nunca exteriorizan sus sentimientos. A veces, un abrazo vale más que mil palabras. Todos los que somos hijos lo sabemos. Y lo que son padres, aun más.

LOS PADRES DIVERTIDOS
Las comedias han sido un buen vehículo para destapar las neurosis de los padres. Los padres que, llegado un momento, no pueden controlar lo que hacen sus hijos. Si no pregúntenle a Steve Martin, quien en ‘El padre de la novia’ (1991) sufre el hecho de que su hija esté a punto de casarse. Quizá la peor pesadilla de un padre sea aceptar que sus hijos están cambiando, e independizándose. Y quién mejor que Martin para mostrarnos el lado divertido y exagerado de esos miedos. Al final, los maridos y los amantes podrán cambiar, pero viejo nada más hay uno.

El caso opuesto dentro de la comedia es Robert de Niro. En “La familia de mi novia”, el personaje del famoso actor era un agente retirado de la CIA que supervisaba al nuevo novio de su hija, interpretado por Ben Stiller. Si Martin es exageración y exceso, la seriedad de De Niro contrasta con los intentos de Stiller para ser el payaso. Los silencios incómodos son la base del humor: un humor que juega con la comodidad misma del espectador. Un consejo: no la vea con su suegro.

¿Pero qué pasa cuando un niño debe cuidar a otro niño? Adam Sandler, en “Un papá genial”, debe criar a un niño. Y le enseña a orinar en las paredes, a no bañarse y a comer comida poco saludable: el sueño de todo niño. Y una buena oportunidad de ver a Adam Sandler haciendo lo que mejor le sale: ser un niño grande.

LOS PADRES SUFRIDOS
Las historias con padres suelen conmover y emocionar. Todo aquel que llora leyendo la historia de Marco, pues se emocionará igual viendo ‘En busca de la felicidad’ (2006) y la historia de Chris Gardner, su sufrimiento buscando chamba y cómo protege a su niño de las carencias más duras en los Estados Unidos de los ochenta. Al final, la tierra de las oportunidades les dará a ambos el final feliz que se merecen. Un cuento de hadas optimista.

Clint Eastwood no es un optimista. En todo caso, ya no. En “Golpes del destino” (2004), le escribe a su hija pero ella le devuelve las cartas sin abrir. Nunca sabremos qué le hizo. Pero su redención es con Hillary Swank, una boxeadora que quiere triunfar. Y cuando está a punto de hacerlo, la vida les da a los dos un nuevo golpe. No hay esperanza para los personajes: lo único que existe es el cariño filial entre ambos, incluso si no son parientes.

Y no se puede terminar este recuento sin hablar de ‘París, Texas’ (1983), obra maestra de Wim Wenders. Un padre que escapa durante 4 años, y que después de ese tiempo vuelve a ver a su hijo, ahora con 7 años. Vemos cómo comienzan a entablar comunicación, primero cada uno caminando a un lado de la vereda para después charlar como viejos conocidos e ir en busca de la madre. Pocas películas emocionan como “París, Texas”. Verla con el viejo tan querido puede ser el mejor regalo.